El primer año del segundo periodo de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos ha generado consecuencias inmediatas y significativas para el estado de Puebla, entre otros puntos: la incertidumbre económica, la caída de exportaciones y la amenaza de la caída de las remesas.
La amenaza e imposición de aranceles por parte de Estados Unidos impactó severamente a la industria poblana, provocando que las exportaciones cayeran un 19.1% en el primer trimestre de 2025. Sectores como el automotriz, destacadamente Volkswagen y Audi, alimentos, plásticos y textil se vieron afectados.
Canacintra reveló una disminución de hasta el 62% en la inversión directa en Puebla, atribuyéndolo a la incertidumbre generada por la política arancelaria.
Puebla rompió récords de recepción de remesas en el primer semestre de 2025, pero se anticipó un escenario adverso para el resto del año debido a la mano dura migratoria y la propuesta de impuestos a los envíos de dinero, logro del 5.7% en noviembre de 2025, acumulando ocho meses a la baja.
Se estimó que alrededor de 557 empresas en Puebla, con fuerte dependencia de ventas a Estados Unidos, enfrentaron graves afectaciones. El endurecimiento de políticas migratorias provocó el aumento de la migración de retorno, presionando las políticas locales de protección a los paisanos.
Ante esta nueva realidad, el Consejo Coordinador Empresarial de Puebla advirtió sobre la paralización de inversiones y el gobierno estatal comenzó a preparar planes de contingencia para proteger a las empresas y a los migrantes poblanos frente a las acciones de la administración de Donald Trump.
Este 21 de enero se cumplió un año desde que Donald Trump regresó a la presidencia de Estados Unidos y, para la industria automotriz mexicana, la fecha funciona más como un punto de quiebre que como una efeméride política.
En su último número, la revista Expansión estableció que doce meses después, el sector opera en un entorno que sus protagonistas describen con frases como estas: “año desafiante”, “contexto retador”, “momento complejo”, “ambiente hostil”, “momento incierto”. Las certezas que durante décadas guiaron las decisiones industriales se desdibujaron.
“En los encuentros con CEO y directores generales de las marcas el diagnóstico converge. La industria no atraviesa solo un ciclo económico adverso, sino una reconfiguración profunda del entorno global. “Hemos vivido un ambiente hostil y hemos visto cómo el mercado se ha ido moviendo”, dijo a finales de diciembre Edgar Casal, director de Audi en México, una percepción compartida por fabricantes, distribuidores y proveedores”.
Para Guillermo Rosales, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores, la diferencia frente a otras crisis es la velocidad del cambio. “Nunca como hoy los cambios han sido tan intensos y acelerados; por eso, el momento actual está marcado por la incertidumbre”, reconoció.
Esa aceleración erosiona la capacidad de planeación y reduce los márgenes de maniobra.
En el centro de esa inestabilidad están las decisiones que emanaron de la Casa Blanca en el último año. En este periodo, la administración Trump impulsó aranceles que alcanzaron a decenas de países, profundizó la rivalidad con China, reabrió renegociaciones comerciales y recurrió a declaratorias de seguridad nacional para endurecer fronteras o justificar medidas imperialistas. Washington abrazó un proteccionismo que durante años criticó.
Mauricio Meschoulam, analista y consultor internacional en paz y seguridad, explica que la narrativa parte de una percepción de declive. “Desde la perspectiva de Donald Trump, Estados Unidos es un país en donde no hay orden”, afirma. “Trump no está pensando en cifras, datos, comercio, porque las herramientas económicas están subordinadas a un objetivo mayor, que es devolverle la dignidad y ponerlo primero”.
En este enfrentamiento geopolítico, el automóvil dejó de ser solo un bien de consumo para convertirse en un activo estratégico.
La presión arancelaria ya se refleja en los costos. Guido Vildozo, analista de S&P Global Mobility, calcula que el precio de los autos en Estados Unidos ha subido alrededor de 4%, aunque el costo real para las marcas se ubica entre 6% y 9%.
Puebla aún no termina de pagar las consecuencias de las políticas de Trump contra la industria automotriz no estadounidense, pronto sabremos si en una renegociación del TMEC salen mejor libradas armadoras como las alemanas Audi y Volkswagen.
Predomina aún la incertidumbre con sus consecuencias para la economía local.
De las anécdotas que se cuentanEntre ejecutivos de las armadoras Volkswagen y Audi hay comentarios de preocupación y evaluaciones como las siguientes.
En 2025-2026 la situación de las empresas es mixta.
Mientras Volkswagen mostraba fortaleza en ventas nacionales a mediados de 2025, ambas marcas sufrieron caídas significativas en exportaciones debido a los aranceles de Estados Unidos y un menor cumplimiento de reglas de origen, impactando la producción en Puebla, aunque VW buscaba reforzar su posición global, y autoridades estatales descartaban despidos masivos mientras anticipaban buenas noticias para el empleo.
Audi enfrentó una caída más pronunciada en ventas nacionales y tuvo paros técnicos al inicio de 2026, mientras VW ajustaba operaciones, reflejando incertidumbre y desafíos por políticas comerciales y la transición a vehículos eléctricos.
La principal causa de la caída en exportaciones para ambas plantas, ya que los vehículos no cumplían requisitos de contenido regional, volviéndolos menos competitivos en Estados Unidos.
La realidad no es la mejor para las empresas alemanas automotrices.
El primer año de la administración Trump no se olvidará.
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