En las últimas horas dejaron de prestar sus servicios a Televisión Azteca Puebla, Androcles Salas y Otto Vianey, gerentes de Noticias y Mercadotecnia de manera respectiva, perfiles que se habían incorporado a esa oferta televisiva desde hace años y que en su momento fueron considerados elementos valiosos para el funcionamiento del aparato.
Las dimisiones de Salas y Vianey se inscriben en la sistemática baja de un número notable de trabajadores de una franquicia que vive la peor crisis económica y de audiencias como nunca antes se había visto, derivado de una coyuntura económica y política de la que su propio presidente y propietario, Ricardo Salinas Pliego, es único responsable.
El primero de los rostros que se dejó de verse en la pantalla, cuyo corporativo se ubica en el cerro del Ajusco en la capital del país, fue el del periodista radiofónico Carlos Martín Huerta que había sido forzado a involucrarse en una campaña mediocre contra el gobierno de Alejandro Armenta.
Siguió el de Armando Álvarez, una presencia en la televisora desde que comenzó operaciones en el territorio hace más de 25 años. El punto de quiebre ocurrió durante las manifestaciones de la llamada “generación zeta” en noviembre pasado, tras la ejecución del alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo, a manos del crimen organizado.
El sábado 15 de noviembre en Puebla, como en el resto de las ciudades del país, Azteca Noticias desplegó una cobertura inédita en la historia editorial de una empresa televisiva que ha dado el peor producto de la televisión chatarra a las audiencias en sus localidades al desplazar sus programas, habitualmente estelarizados por talentos de espectáculos por el de una barra noticiosa plagada de adjetivos para hacer cargar con ese crimen a los gobiernos de Morena.
A la crisis de credibilidad que viven los informativos en el país y en los estados en los que cuentan con una filial, ha de añadirse la influencia que hoy en día tienen las redes sociales como vehículos de transmisión de datos para una audiencia creciente que ha dejado de sentarse frente a un aparato televisivo para enterarse o entretenerse en el día a día.
El Buró de Estrategias y Análisis del Poder de Rodolfo Rivera Pacheco le puso números a esa crisis de audiencias que viven los medios tradicionales -como TV Azteca- a partir de la irrupción vigorosa de las plataformas digitales, entre las que destacan Facebook, WhatsApp e Instagram en primer término, además de otras opciones.
Sobre una base de 800 cuestionarios aplicados en la capital y la zona metropolitana y de manera aleatoria para poder tener una muestra que permita medir el puso de la gente con mayor precisión, se encontró que el porcentaje de quienes recurren a las redes sociales como medios de comunicación e información es casi el doble del universo que se sienta frente a una pantalla con señal de televisión.
De acuerdo con esta medición, 54 por ciento se entera por internet -Facebook, WhatsApp, Instagram, Tik Tok y X- contra un 28 por ciento que busca aún información en una señal de televisión.
La falta de audiencia, aunado a la nula credibilidad, dilapidada por un pleito personal que Salinas Pliego tiene con el gobierno de la República, colocó a ese modelo televisivo frente a una tormenta perfecta que se acentuará irremediablemente cuando el próximo lunes se daba solventar una deuda al fisco por unos 51 mil millones de pesos, por el que el llamado “Tío Richi” se ha llamado a víctima y perseguido.
@FerMaldonadoMx
clh
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