Desde 2019, el gobierno federal ha reducido el presupuesto de las universidades públicas del país, que hoy enfrentan un problema financiero de más de 50 mil millones de pesos.
En un reportaje de Índice Político, el periodista Oswaldo Villaseñor señala que “las Universidades Públicas en el país tienen que enfrentarse a una realidad creada desde el gobierno federal que no esperaban. El recorte gradual que les han hecho a su presupuesto desde el 2019 a la fecha. Justo con la llegada de la 4T al poder”.
Diagnostica que el gobierno federal ha asfixiado a las instituciones públicas de educación superior y hoy están en terapia intensiva.
Las matrículas escolares han aumentado y también la oferta escolar que se va adaptando a la nueva realidad y demanda del mercado laboral, pero conservando las carreras que por muchos años se han ofrecido y que aún tienen demanda de los alumnos.
El gobierno federal no asignó un mayor presupuesto incluso por encima de la inflación como lo hizo año tras año hasta 2018, de 2019 a la fecha lo ha ido recortando en términos reales.
“Para 2026, La Cámara de Diputados autorizó un incremento del 1.7% a Universidades Estatales y 3 % a las Federales, muy por debajo de la inflación real reconocida del 3.8% y una caída del PIB del casi 5%. En términos reales, estos ajustes presupuestarios ya le abrieron un boquete de más de 50 mil millones de pesos a las Universidades Públicas del país que poco a poco las sumerge en una profunda crisis presupuestaria”.
Nelly Toche de El Economista publica la advertencia que hace la ANUIES ante la crisis financiera que enfrentan las universidades públicas por culpa de asignarles un presupuesto insuficiente.
La semana pasada la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior lanzó un llamado de auxilio al Gobierno Federal ante lo que califican como un “complejo panorama financiero”.
En un desplegado dirigido a la Secretaría de Hacienda, el organismo advirtió que el presupuesto aprobado para 2026 condena a las instituciones a un déficit operativo y pone en riesgo el cumplimiento de las metas de cobertura educativa.
“A pesar de las asignaciones aprobadas por la Cámara de Diputados —un aumento del 1.79% para universidades estatales y del 3% para federales—, la ANUIES señala que estas cifras son irreales frente a los indicadores económicos oficiales. Con una inflación estimada por la propia SHCP del 3.5% y un deflactor del PIB del 4.8%, el poder adquisitivo de las universidades sufrirá un retroceso real este año”.
El lunes 19 de enero, ante el llamado que realizó la ANUIES, en el sentido que el presupuesto público para el sector en este año no alcanza ni para cubrir la inflación, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó: “No hay reducción de presupuesto a las universidades”.
A pregunta sobre el tema en la mañanera, la jefa del Ejecutivo federal dijo que el subsecretario de Educación Superior, Ricardo Villanueva Lomelí, trabaja “muy de cerca con todas las universidades autónomas y particularmente tema de pensiones que varias de ellas tienen problemas en este sentido”.
Insistió que se ha venido planteando a las instituciones públicas superiores “que es importante los temas de austeridad, en términos de lo que representan los gastos burocráticos; son autónomos y ellos deciden; pero no hay disminución para presupuesto a las universidades”.
La Asociación precisó que los recursos resultan “claramente insuficientes para atender las funciones sustantivas de nuestras instituciones y para cumplir con la meta de cobertura planteada por el gobierno federal” y añadió que “dicho incremento quedará prácticamente rebasado frente a la inflación estimada por la Secretaría de Hacienda de 3.5 por ciento y al deflactor del PIB de 4.8 por ciento, previstos para este año”.
Uno de los puntos más críticos señalados es la omisión de una política salarial en el presupuesto anual. La ANUIES estima que las negociaciones contractuales de este año requerirán 4% de aumento salarial promedio y 2% adicional en prestaciones para personal administrativo y docente.
La falta de previsión de estos recursos obliga a las instituciones a gestionar “ampliaciones extraordinarias” cada fin de año bajo la amenaza de no poder cubrir nóminas ni aguinaldos, una práctica que se ha “normalizado” de manera peligrosa.
Ante este escenario, la ANUIES exige al gobierno federal establecer mecanismos para asignar recursos adicionales extraordinarios en 2026 que tengan carácter de irreductibles. “El objetivo es alcanzar, como mínimo, la paridad con la inflación y asegurar el pago de sueldos”.
Finalmente, el Consejo Nacional reiteró que las universidades han cumplido con políticas de austeridad y ahorro, pero advirtieron que la eficiencia administrativa no puede sustituir la suficiencia presupuestal necesaria para atender a millones de estudiantes en el país.
Por lo pronto, la presidenta Sheinbaum les contestó ya a las universidades que no hay el dinero que demandan. La austeridad administrativa es su recomendación.
De las anécdotas que se cuentanPara los universitarios, viejos y jóvenes, hay un tema que los inquieta:
Si no hay dinero suficiente para sostener la educación superior pública ¿qué viene después?
Algunos llegan al extremo: también les quitarán a las universidades públicas mexicanas la autonomía.
La versión corre entre los universitarios.
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