La madrugada del 18 de julio de 2016 habitantes de los límites de Coronango y Cuautlancingo despertaron por el olor de la explosión de un ducto de Diésel y ahora, a 400 metros, se construye una gasolinera que ya tiene detractores y nulas reglas para limitar permisos.
Se trata de un establecimiento cuya obra avanza junto a la barda del Fraccionamiento Parque de los Ángeles, cerca de otros desarrollos inmobiliarios y también de industrias ubicadas al final del Periférico Ecológico.
En la información que los inconformes han comenzado a difundir en redes sociales, se especifica cómo el nuevo centro de abasto de combustible, queda además, a 700 y 800 metros de otras dos gasolineras.
Aunque en otros municipios de la zona metropolitana la normatividad marca límites entre establecimientos, como el de un kilómetro en San Pedro Cholula o el de 500 en Puebla, ni Coronango ni Cuautlancingo indican algo.
En una revisión a sus marcos normativos se observa que en el caso de Coronango no se reconoce nada relacionado con las gasolineras, en tanto que Cuautlancingo las sitúa como riesgosas, pero no les pone límites.
Hasta el 21 de marzo de 2014 en que se publicó el Programa Municipal de Desarrollo Urbano Sustentable de Cuautlancingo, el municipio reconocía entre sus riesgos físico – químicos, 14 gasolineras.
“La creciente instalación de estaciones de abastecimiento de combustible, que hasta el momento suman 12 gasolineras en territorio municipal y 2 sobre los límites: Av. Forjadores-Calle Insurgentes y la Vía corta a Santa Ana”, se indica.
El tema de gasolineras se aborda también en establecimientos de ese y otros giros, a permitirse en corredores compartidos como otros municipios, como el Periférico Ecológico.
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