Un trabajador de Tailandia se llevó una desagradable sorpresa recientemente al ir al baño en lo que parecía una mañana cualquiera.
Aunque llevaba días de dolores extraños en el estómago, Kritsada Ratprachoom no le tomó mayor importancia y confió en que pronto se le pasaría.
Aquella mañana acudió al sanitario como de costumbre, sin embargo, tras defecar, no sintió ningún alivio e incluso notó algo extraño.
"Sentí que no había terminado de defecar, como si quedara algo", refirió un medio local.
Al ponerse de pie y fijarse en lo que estaba pasando, notó lo que al principio creyó que era una cuerda quirúrgica, pues una semana antes había pasado por cirugía.
Pero cuando tiró de ella, descubrió la terrible verdad, que se trataba de un parásito y no solo eso, sino que medía 10 metros.
Asustado, recurrió a su novia, una enfermera, quien le explicó que se trataba de una taenia, un tipo de parásito también conocido como solitaria, capaz de causar varios tipos de enfermedades parasitarias.
Foto especial
aj
Archivo histórico