Las altas temperaturas que ya pronostican los expertos en el clima para esta próxima temporada de primavera y verano son una amenaza creciente para los miles de indocumentados que diariamente intentan cruzar de forma ilegal por la zona fronteriza de los desiertos, sobre todo los de Arizona o Texas.
Y es que el clima es uno de los principales enemigos que tienen los paisanos que, en ocasiones guiados por un “pollero”, cruzan a pie los desiertos ya sea en el día o en la noche.
Durante el día hay zonas donde las temperaturas rebasan los 40 y hasta 50 grados centígrados o lo que es lo mismo hasta los 120 grados Fahrenheit, siendo una de las regiones con más tránsito de migrantes y por ende más peligrosa y vigilada la de Tucson en Arizona, provocando que decenas de indocumentados sufran de deshidratación severa o golpes de calor que terminan en la muerte de muchos de ellos, principalmente niños.
Sin embargo durante la noche las temperaturas disminuyen un poco pero los peligros no son menores ya que es el momento que los animales salvajes e insectos ponzoñosos aprovechan para buscar sus alimentos y es cuando muchos paisanos encuentran la muerte al ser mordidos por víboras o picados por arañas o alacranes, siendo abandonados por los coyotes o por sus propios amigos o familiares para continuar su camino y no ser encontrados por la patrulla migratoria.
El recorrido por los desiertos no es corto ni sencillo, algunas regiones son mayores a los 400 kilómetros de largo y los 100 kilómetros de ancho por lo que extraviarse durante el trayecto también es muy común.
“No More Deaths”
La existencia de grupos de rescate como el denominado “No More Deaths” (No más muertes) ha sido la esperanza de vida para cientos de indocumentados que han sido rescatados de morir deshidratados o lesionados a la mitad del desierto, ya que se encargan de patrullar las rutas donde los migrantes cruzan para apoyarlos con agua, zapatos y servicios médicos de emergencia.
Lamentablemente no todos corren con la misma suerte y no logran sobrevivir. Ante tantos animales, principalmente carroñeros que habitan en los desiertos fronterizos, los cuerpos de los indocumentados son difíciles de encontrar porque en una semana habrán desaparecido.
Las opciones para mexicanos o centroamericanos que diariamente cruzan la frontera ilegalmente no son muchas y ante el aumento de la vigilancia por parte de la autoridad, los coyotes buscan rutas mucho más peligrosas aunque sean más largas para no ser sorprendidos, a pesar de que esto solo tenga como consecuencia mayor número vidas cobradas por la frontera entre México y Estados Unidos.
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