Los hombres israelíes de nombre Benjamín Yeshurun Sutchi y Alon Azulay, murieron tras un ataque en Artz Pedregal, y las autoridades dieron a conocer que los sujetos vendían armas, droga y tenían antecedentes criminales tanto en su natal Israel como en México.
Según corporaciones policiacas federales, las víctimas tenían más de cinco meses en territorio nacional y pretendían reactivar sus contactos para distribuir droga a través de diversos establecimientos de casinos.
De manera oficial, la Procuraduría capitalina señaló ayer que el ataque directo contra Benjamín Yeshurun Sutchi –quien murió en el lugar de la agresión– y Alon Azulay –muerto minutos después en un hospital– podría tratarse de un “arreglo” entre la mafia israelí, dijo Ulises Lara López, vocero de la dependencia.
En conferencia, dijo que el móvil de una venganza pasional, como la única detenida por los hechos había declarado, quedó descartado.
La embajada de Israel en México también identificó a sus ciudadanos como criminales y medios locales de ese país señalaron que los asesinatos podrían desencadenar una serie de ajustes de cuentas en Tel Aviv.
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