Desde hace semanas las llamas han consumido una gran cantidad de hectáreas de Australia, mismo fuego que parecía imposible de aplacar, pero afortunadamente la lluvia llegó este sábado a la región y dio un poco de descanso a los cansados bomberos y habitantes locales que trabajan por sofocar el fuego.
De acuerdo con las autoridades, esperan que estas condiciones meterológicas continúen por lo menos una semana, de esa manera sería más fácil para los bomberos poder controlar el fuego que arrasa con Australia.
Cabe señalar que la temporada de incendios, particularmente precoz y virulenta, ha causado ya 26 muertos en Australia, reducido a cenizas una superficie equivalente 10 millones de hectáreas, una superficie similar a la de Portugal o Corea del sur, y destruido más de 2 mil casas.
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