De diciembre de 2018 a octubre de 2020 se han detectado un total de 23 mil 323 tomas clandestinas a los ductos de Pemex para el robo de hidrocarburos.
El problema persiste, aun cuando con el arranque de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador se han ejecutado acciones entre la petrolera y otras instancias de gobierno como la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Secretaría de Marina (Semar) y la Guardia Nacional, entre otras instituciones.
Los datos muestran que, aunque la estrategia ha permitido reducir paulatinamente las perforaciones ilegales, aún no se ha podido erradicar este delito perpetrado, principalmente, por bandas de la delincuencia organizada.
Pese al avance que se ha buscado, el quebranto reportado entre 2019 y octubre de este año ya suma casi 510 millones de pesos, lo cual va en detrimento de las finanzas de la empresa.
Es así que Hidalgo, Puebla y el Estado de México se mantienen como los tres estados con mayor número de ataques a la red de ductos de Pemex.
Los datos muestran que, de diciembre de 2018 a octubre de 2020, Hidalgo es el estado que más tomas clandestinas ha registrado con un total acumulado de 8 mil 116, lo que representa el 34.8% respecto a las 23 mil 323 de todo el país.
La situación en la entidad tomó mayor relevancia, principalmente, después del incendio del 18 de enero de 2019 en el ducto Tuxpan-Tula, a la altura del kilómetro 226 en el municipio de Tlahuelilpan, Hidalgo, que dejó más de 130 muertos.
El segundo estado donde se han registrado el mayor número de ataques a la red de ductos para el robo de gasolinas, diésel, entre otros hidrocarburos, es Puebla, considerado uno de los principales focos rojos, pues ya suman más de 3 mil 558 tomas, y es la zona donde también se han registrado constantes enfrentamientos entre las autoridades y los llamados huachicoleros.
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Foto: Especial
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