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¿Y la negociación, Apá?

Las energías renovables no están peleadas con la fortaleza de la CFE. Y para lograr la convivencia es necesario tomar medidas concretas.

¿Y la negociación, Apá?

El presidente López Obrador ha expresado en la tribuna de la mañanera que espera que los privados negociaran con la CFE, de Manuel Bartlett, pero en lugar de eso se fueron al amparo.

Ése es el enojo que amenaza con incluso, buscar en la elección intermedia, mantener la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados a toda costa para lograr una reforma constitucional que revierta la reforma del 2013, y si pudiera, ¿cómo haría que la reforma constitucional elimine los derechos fundamentales a la salud y al medio ambiente? ¿Por qué si él supone que hay espacio para la negociación, no hay diálogo o el que existe es de sordos de ambos lados de la mesa?

Hay quien considera en el sector privado que pueden alcanzarse acuerdos, pero el problema es que la interlocución no ha sido eficiente y quizá valdría ir separando lo que aparece combinado y cambiar de interlocutores.

Las energías renovables no están peleadas con la fortaleza de la CFE. Y para lograr la convivencia es necesario tomar medidas concretas:

1) Establecer que el pago de la potencia debe calcularse por región para reconocer el valor que las termoeléctricas aportan a la estabilidad (energía base) del sistema, pues el promedio nacional de horas críticas no refleja la realidad; una parte del país puede estar cálida y otra fría, y si la potencia, que es el precio de esa capacidad instalada, se pagara regionalmente, CFE recibiría el dinero justo por la energía base que aporta.

2) Reanudar las subastas modificando su estructura para que sea congruente con las IFRS 16 y establecer las regiones donde la Red Nacional de Transmisión pueda manejar la intermitencia. Hoy parece un pleito de precios, pero no es.

En enero de 2019, cuando entraron en vigor las IFRS 16, CFE se encontró con un enorme pasivo derivado de los contratos, pues éstos se registraron como pasivos de CFE, porque las subastas no fueron diseñadas acorde a los cambios de registro financiero que se sabía entrarían en vigor.

Resolverlo necesita que la CFE no compre 100% de la subasta, sino 65% o menos, y el 35% lo tendría que comprar privados. Así se rompe la discusión de Oxxo, Bimbo o Walmart, para que sean compradores en la subasta, porque de lo contrario es CFE el que asume todo el pasivo.

3) Ajustar los cobros de porteo de legados al “vintage de COD” (año en que entró en operación) de cada proyecto, para tomar en cuenta los grandes avances en costos de generación producto del desarrollo tecnológico.

En México comenzaron a construirse las primeras renovables a finales de los 90 y en la primera década de este siglo, cuando los costos de esta energía no eran competitivos frente a la térmica, pero se observaban como indispensables para transitar el agotamiento del carbono y la presión del cambio climático. En Europa usaron subsidios de presupuesto para impulsarla, en EU incentivos fiscales y en México se decidió hacer un traslape (swap) de ubicaciones y fijar promedios nacionales, lo mismo sucedía con el banco de energía (lo que se producía con solar contaba para la noche). El esquema permaneció más de una década y la energía “swapeada” no representaba un problema financiero para CFE. Empero, la evolución tecnológica ha conllevado una baja importante en los costos de construcción de renovables y de generación eléctrica, además ha permitido subir volúmenes, que hoy representan el 25% de la generación nacional.

Las condiciones son distintas y mantener el swap original (a eso se refieren con el subsidio) resulta en un costo importante para el monopolio eléctrico que en generación ya no es monopolio.

Hay dos proyectos legados, el construido y el que aún no. En el caso del último se argumenta que tiene derechos jurídicos de construirlo con las reglas que aplicaban antes de la reforma.

¡Eso es irreal! Bartlett tiene en parte razón, aunque la medicina que diseñó hasta ahora es la equivocada. El problema es que no hay diálogo.

4) Modificar las reglas de operación de mercado mediante un ajuste en las metas y requerimientos para que no se genere exceso de oferta de CEL si se le reconoce a CFE que sus plantas hidráulicas producen energía renovable. La meta debería ser de 35% para todos en 2024, CFE e IP.

5) Subir la participación de la Fibra E de CFE en los derechos de transmisión para que ésta tenga recursos adicionales que se inviertan en fortalecer la Red Nacional de Transmisión. Se ha colocado sólo 6% de los derechos en 2018, hay 94% disponible para fortalecer la red de transmisión.

Columna de Alicia Salgado

Excélsior

Foto: Archivoe

cdch

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