Como fue anunciado, el presidente AMLO se dirigió ayer a Naciones Unidas, en el marco del inicio de la presidencia rotativa de México en el seno del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Esta ha sido la segunda salida del jefe del Estado mexicano al extranjero. La primera –el lector seguramente recordará- fue la visita de AMLO a Donald Trump en Washington el 8 de julio de 2020.
AMLO, único jefe de Estado presente, luego de una breve intervención de Antonio Guterres, comenzó su esperado discurso sobre la desigualdad y la corrupción, esta última como el principal problema del mundo. ¡No hablaré de seguridad! Así inició... en el Consejo de Seguridad. Enseguida, AMLO, como si se tratase una mañanera, continuó con una retahíla de acciones que ha llevado a cabo a su gobierno -aseveró- para combatir la pobreza y permitir el acceso de los jóvenes a la educación y así evitar la descomposición social, entre otros asuntos.
Cabe señalar que lo expuesto por AMLO sí que tiene importancia en la agenda global. La propia Naciones Unidas reconoce el combate contra la pobreza como uno de los principales objetivos mundiales (Objetivo de Desarrollo Sostenible número 1). Desafortunadamente, AMLO desatina en la conducción de su mensaje. En lugar de buscar concertar acciones transversales vis-a-vis jefes de Estado y de gobierno (como el caso de la reciente reunión del G-20 en Roma) el presidente mexicano opta por monólogos llenos de mensajes de paz y buenos deseos que harían replicar a la malhumorada Greta Thunberg: bla bla bla.
En términos de lo que corresponderá a México como presidente rotativo del Consejo de Seguridad, enumero enseguida los tres artículos contenidos en Capítulo IV del Reglamento Provisiona del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas relacionados con las funciones del presidente del órgano.
- Artículo 18. La Presidencia del Consejo de Seguridad recaerá, por turno, en los Estados miembros del Consejo de Seguridad. Cada Presidente permanecerá en funciones por espacio de un mes civil
- Artículo 19. El Presidente dirigirá las sesiones del Consejo de Seguridad, y bajo la autoridad del mismo, representará a éste en su calidad de órgano de las Naciones Unidas
- Artículo 20. Si el Presidente del Consejo de Seguridad estima, que para el debido desempeño de las obligaciones de su cargo, debe abstenerse de presidir los debates durante el examen de una cuestión determinada que interese directamente al Estado miembro que representa, dará a conocer su decisión al Consejo.
Como el lector podrá comprobar, la Presidencia del Consejo de Seguridad, a la luz del reglamente del propio órgano de Naciones Unidas, no representa ni remotamente un honor concedido por parte de los países miembros, y mucho menos, un espacio para promover agendas nacionales.
AMLO, como era previsible, entiende poco – o nada- de las relaciones internacionales de México; y así como decidió omitir un viaje crucial a Roma para hacer valer el peso de la décimo quinta economía mundial, optó por una participación residual en tanto que miembro no permanente de un Consejo, el cual, difícilmente, y ante el peso de Estados Unidos, China, Gran Bretaña, Francia y Rusia, prestará buena atención a lo que tenga que decir el presidente de México. Todo quedará en ello: un lindo mensaje del jefe del Estado mexicano.
Columna de José Miguel Calderón en SDP Noticias
Fotografía Presidencia
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