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América fue eliminado de la liguilla por Pumas en el Estadio Azteca

El partido de vuelta fue eléctrico, lleno de emociones que se cristalizaron con cuatro goles

América fue eliminado de la liguilla por Pumas en el Estadio Azteca

Con un tres a uno, Pumas mandó a descansar al América, después de que en su casa, el estadio Azteca, lo dejó fuera de la Liguilla.

El partido de vuelta fue eléctrico, lleno de emociones que se cristalizaron con cuatro goles, pero tres se quedaron en la portería de uno de los mejores equipos de la Liga Mexicana que dejó atrás el sueño de alcanzar la final.

Roger Martínez, el delantero colombiano robó una pelota en el centro del campo, fue armando la jugada y cuando llegó al área cayó, el árbitro, Marco Antonio Ortiz, señaló penal, una marcación un tanto rigorista, pero el silbante no dudó y no fue al VAR a revisarla, Aguilera cobró desde el manchón y puso en ventaja a las Águilas al 11'.

Lo que vino después fue un ejercicio de orgullo de Pumas, el equipo de Lillini no se desmoralizó, no cambió su hoja de ruta, siguió a lo suyo, masticando el juego, se perdió el empate Corozo en un mano a mano con Ochoa. Y un doble cabezazo de Dinenno en un córner se quedó en el larguero. Mientras América se perdió el 2-0 en una pelota que le quedó franca a Henry Martin, pero el yucateco dejó la bola en Alfredo Talavera.

La fe de Universidad no se apagaba, entonces apareció esa versión de Alan Mozo que hacía tiempo no se veía, el lateral fue un puñal por la banda derecha, una zona en la que ni Reyes ni Lainez pudieron detenerle, Alan creyó en sí mismo, encaró a Mauro y mandó un centro que Corozo desvió con lo justo en el área para empatar el juego al 29'.

Los nervios entraron en el cuerpo de los americanistas. Pumas bajó las pulsaciones, el partido se niveló, parecía que Universidad se tomaba un respiro, que Mozo cargaba pilas.

Y sobre el final del primer tiempo, la batería del lateral marcaba un estado ideal, de nuevo apareció en campo contrario, controló un balón y de nuevo una pelota colgada al área, justa, entre los centrales de América que se quedaron cortos y de nuevo Corozo remató con frialdad. Al 42', Pumas ponía contras las cuerdas al América.

Los de Coapa estaban obligados a correr riesgos, ya no podían refugiarse en su campo ni en su posición en la tabla. Solari mandó a Córdova por Richard, quería talento y desequilibrio. Pumas mantenía el orden y la estructura defensiva. Intentaba agitarse el cuadro azulcrema, rebelarse ante la adversidad, aunque Henry lo empató, el abanderado Christian Kiabek anuló por fuera de juego de Henry. Solari reclamaba con desesperación porque Velarde desvió la bola con la cabeza, hubo revisión silenciosa en el VAR, pero el gol no subió.

Fue Pumas el que sentenció el partido. Mozo destrozó a la defensa azulcrema, al defensa solo le vieron el número y a diez minutos del final Alan volvió a colgar un centro que Meritao remató con la cabeza para comprar el boleto a las semifinales.

Máximos honores para Pumas, un equipo que se ha reinventado pese a todas sus carencias, que ha vuelto a confiar en las raíces que hicieron grande su historia. Se llevó por delante al líder general del torneo, porque siempre estuvo convencido de que podía hacerlo, no especuló como sí lo hizo América y ahí están los resultados.

Con información de Milenio

Fotografía especial

clh

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