Mientras los chilenos celebran el triunfo de un candidato de izquierda que puso fin a las aspiraciones presidenciales de un neo-fascista, el presidente AMLO se empecina en su cantada consulta sobre la revocación de mandato y en sus ataques sistemáticos contra el Instituto Nacional Electoral y sus consejeros: así de diametralmente distinta la democracia entre México y aquel país sudamericano.
Lorenzo Córdova, luego de la decisión del INE de aplazar la consulta por motivos presupuestales, publicó ayer vía Twitter los costos que conllevaría la organización del ejercicio ciudadano: 3 mil 830 millones de pesos en total, distribuidos en distintos rubros tales como la campaña de difusión (27.2 mdp) la contratación de capacitadores (1,213 mdp) operación de campo (573 mdp) la impresión de la lista nominal (32 mdp) entre otros.
Por lo anterior, y como resultado de la no asignación de recursos para la realización de la consulta por parte de la Cámara de Diputados (dominada por Morena, quien resulta el principal partido “interesado” en el ejercicio democrático) el INE se encuentra, en voz de sus consejeros y surgido de cualquier sentido racional, imposibilitado de conducir una actividad de tal magnitud a lo largo de todo el país.
El presidente AMLO, fiel a su costumbre, aseguró ayer por la mañana que si el INE no puede realizar la consulta… “la haría el pueblo”. ¿La haría el pueblo? ¿Qué significa ello? ¿Cuán vacíos de contenido pueden resultar los mensajes del presidente? Estas declaraciones desde Palacio Nacional no representan más que un indicio adicional del instinto populista del jefe del Estado. Busca tildar al INE como un organismo que atenta contra la democracia, a la vez que AMLO persigue el objetivo de alzar a su movimiento como una fuerza democratizadora mediante alusiones al “pueblo” (en la limitada y mañosa acepción que el propio AMLO tiene del concepto)
¿El pueblo realizará la consulta? ¡Vaya! Imaginemos que el pueblo organizado, mediante un presupuesto asignado y con la experiencia que le caracteriza en materia de realización de consultas populares podrá instalar casillas a lo largo del país y así permitir que la nación exprese sus deseos sobre la continuidad de AMLO en la Presidencia de la República. ¿Ese es el concepto añejo, desfasado y anacrónico que tiene el jefe del Estado mexicano sobre una consulta democrática?
En suma, las declaraciones de AMLO traslucen, nuevamente, el cariz demagógico del presidente. Quizá deberíamos, al menos de vez en cuando, aprender algo de lo que ocurre en países relativamente semejantes al nuestro. Miremos hacia Chile. Tal vez ayudaría. Es una pena. Desafortunadamente, hemos atestiguado, una vez más, otra prueba de penoso populismo presidencial.
Columna de José Miguel Calderón en SDP Noticias
Fotografía Moisés Pablo en SDP
clh
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