La llamada Célula COVID-19 del municipio mexiquense de Ecatepec recorre las calles para impulsar el uso obligatorio del cubrebocas, con la facultad de poder retener por unas horas a cualquier ciudadano que se niegue a utilizarlo.
“La célula es un organismo con el cual repartimos información importante sobre COVID-19. Pero además hacemos que los vecinos participen, en el sentido de que porten correctamente su cubrebocas, y también les damos otras recomendaciones“, narró Victoria Arriaga, directora de Protección Civil y Bomberos de Ecatepec, a la agencia EFE.
Mientras algunos ciudadanos corren, otros se ponen correctamente su cubrebocas ante la llegada de las varias decenas de personas con chalecos verdes que realizan a pie un operativo en las calles cercanas al Palacio Municipal de Ecatepec, una ciudad de 1.8 millones de habitantes colindante a la capital donde la semana pasada se aprobó la obligatoriedad del cubrebocas.
“Es un tema de tomar conciencia para que se tomen las medidas de seguridad, ya que el año pasado se perdieron bastantes vidas. Esto está perfecto para que tomemos nuestras medidas, y quiere decir que nos cuidan”, dice a Efe Francisco, un joven de Ecatepec, mientras espera el autobús que lo lleva a su casa.
El 12 de enero el pleno municipal aprobó una propuesta del alcalde Fernando Vilchis con la que se estableció que los elementos de la Dirección de Seguridad Pública y Tránsito de Ecatepec tienen la facultad de “realizar un exhorto” a los ciudadanos para que utilicen el cubrebocas.
Además, indica que aquellas personas que no acaten lo que los agentes integrados a la Célula COVID-19 les indiquen, podrán recibir una sanción consistente en el cumplimiento de 5 horas de trabajo comunitario o a un a arresto de entre dos y ocho horas.
Aunque en ningún caso podrán recibir una amonestación económica.
Hasta el momento solamente una persona ha sido detenida por unas horas desde la implantación de la medida de obligatoriedad de la mascarilla.
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