Noruega anunció el levantamiento inmediato de las últimas restricciones por la pandemia de coronavirus debido a que la variante ómicron se considera más benigna y al alto índice de vacunación, y ya no considerará el COVID-19 una enfermedad grave.
“Podemos aliviar las medidas porque ómicron no provoca una enfermedad tan grave como anteriores variantes. Aunque vaya a subir el contagio, la cifra de ingresos hospitalarios es baja. Estamos bien protegidos por las vacunas”, dijo en rueda de prensa el primer ministro, Jonas Gahr Store.
Noruega se une así a otros países escandinavos como Dinamarca y Suecia, que eliminaron las restricciones a principios de este mes.
Guardar un metro de distancia y el uso de mascarillas en interiores, desaparecerá.
La obligación de guardar cuatro días de aislamiento para los positivos será solo una recomendación, al igual que hacerse test a los adultos con síntomas, mientras se seguirá aconsejando a los no vacunados y vulnerables que usen mascarilla en interiores.
El Gobierno noruego mantendrá no obstante la exigencia de hacerse un test al llegar y al salir del archipiélago ártico de Svalbard, por las limitaciones de su sistema de salud.
ANTECEDENTES
Noruega es uno de los países menos afectados en Europa, con 1.513 muertos, lo que equivale a una tasa de mortalidad de 28.29 por cada 100 mil habitantes, la mitad que Dinamarca, cinco veces menos que Suecia y siete menos que España.
Fotografía: el economista
pot
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