“Y ya no pertenezco a ningún ismo; me considero vivo y enterrado”.
FITO PÁEZ
“Al mundo le falta un tornillo
Que venga un mecánico
Pa' ver si lo puede arreglar
¿Qué sucede?... ¡mama mía!
Se cayó la estantería
O San Pedro abrió el portón
La creación anda a las piñas
Y de pura arrebatiña
Apoliya sin colchón”
JULIO SOSA
Les pregunto con seriedad: ¿qué sentido tiene ir por la vida sin cuestionar todo lo que vemos? La respuesta a esta interrogante cobra importancia porque, más allá de que la propuesta que está haciendo la 4T de un nuevo modelo educativo en nuestro país presenta fallas pedagógicas descomunales (no las voy a abordar aquí para no aburrirlos; sugiero referirse al manifiesto “En defensa de la educación” signado por quienes estamos preocupados por el futuro educativo en México y que circula en la prensa nacional), trastoca —con fines netamente políticos— un derecho humano. Es simple: la garantía individual llamada ‘educación’ se convierte en fuente para el adoctrinamiento.
El gobierno federal no solo está presentando una propuesta anacrónica (particularmente si se le compara a lo que los niños del resto del mundo están ‘aprendiendo a pensar’), sino una que llevaría a ‘enseñar a no cuestionar’; a simplemente acatar.
¿Qué sucedería si no razonáramos todo lo que hacemos? Imbuirse en una sola lógica lleva a que no florezcan otras posibilidades. Las que sean, donde sean, al respecto de lo que sea en la vida.
Hoy nos encontramos ante una propuesta de un modelo educativo —que en realidad se trata de un modelo de control político-electoral— que será votado y aprobado en el Congreso. Para hacerlo, a la Cuarta Transformación le bastará la mayoría simple legislativa con la cuenta. Debemos estar muy conscientes de lo que esto significará para nosotros, para nuestras familias, para la nación entera.Un modelo con bases ideológicas afines a una administración gubernamental específica que, entre otros objetivos, busca romper el —de por sí lastimado— tejido social de nuestro país.
Es fácil hallar el objetivo último que persigue el régimen: basta notar cuáles son los fines específicos que esta reforma dice perseguir y apuntar estrictamente en sentido contrario. En términos generales: Andrés Manuel defiende su modelo diciendo que no quiere formar a seres egoístas y deshumanizados. Para ello pretende privarlos de todo sentido de independencia y de razonamiento.
Una juventud atolizada que cumpla con el mismo silencio sepulcral que guarda su líder ante los problemas que —si bien ya existen desde hace mucho tiempo en México— en tres años de gobierno se han agudizado.
El modelo de la 4T le restará calidad —de por sí precaria— a la educación que reciben millones de infantes quienes asisten a las escuelas públicas. Sí, este muestra desprecio por las ciencias exactas y está poblado de fanatismos y prejuicios esperables de una persona ignorante o —esa sí— muy egoísta, no de quienes deberían tener una amplitud de miras al estar a cargo de la educación pública.
Aquí, estimados lectores, estamos ante una estrategia del gobierno en turno para entregarle (1) los DINEROS y la ADMINISTRACIÓN del sector educativo mexicano (dentro del magisterio nacional, sindicatos, coordinaciones, estructuras gubernamentales) a ciertos grupos que realizan trabajo electoral y (2) la FORMACIÓN de los educandos a ciertos otros sectores del movimiento Regeneración Nacional encargados de la orientación política. Nada más, pero tampoco nada menos.En ambos casos las clientelas en el fondo son de corte político. Para lo primero, es el dinero del erario lo que se terminaría “sacrificando” (se malversaría); para lo segundo son los jóvenes, las futuras generaciones, el horizonte de México lo que se cancela. No hay más, y todo iniciará en cuestión de meses.
Columna de Verónica Malo en SDP Noticias
Foto Cuartooscuro en SDP
clh
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