Escribir sobre la aguda crisis de gobernabilidad que atraviesan los Estados Unidos de América se siente, a dos años de iniciada la pandemia de coronavirus, un poco como escribir el mismo texto una y otra vez, solo que con peores circunstancias.
Si bien durante el fallido gobierno de Donald Trump parecía escandoloso uno de los estimados de más de 600 mil víctimas del virus, ahora más de un millón -y contando- están completamente normalizados. El virus no respeta decretos ni intentos de esconderlo por debajo de la mesa y seguirá causando muertes y discapacidades hasta que no logre ser controlado de laguna u otra manera.
Normalizada también está la violencia masiva producto de la venta indiscriminada de armas de fuego en territorio norteamericano. En el lapso de apenas 24 horas, tres balaceras masivas, al menos dos de ellas con un corte racial, tuvieron lugar a lo largo del territorio norteamericano.
El sábado, un neonazi que utilizó las mismas insignias del “sol negro” utilizadas por el “batallón Azov” de Ucrania, abrió fuego con un rifle de asalto en el supermercado “Tops” ubicado en Buffalo, Nueva York, zona con gran preponderancia de habitantes afroamericanos. Curiosamente, el sujeto, un blanco de 18 años, fue detenido con vida por parte de los policías que rara vez dudan de jalar del gatillo cuando el agresor o presunto agresor se trata de una persona de color.La segunda balacera tuvo lugar en una iglesia visitada principalmente por personas de origen chino. La tercera, tuvo lugar en un mercado al aire libre ubicado en Houston, Texas.
Se trata del fiel reflejo de una sociedad atomizada, repleta de armas, con cientos de miles de muertos de una enfermedad previsible, en donde en varios estados es imposible conseguir fórmula alimenticia para bebés y en donde el combustible está más caro que nunca. Quizás, si todo sigue como hasta ahora, se trata de los disparos iniciales de un verano negro y violento, uno de los más violentos en la historia de una nación tan históricamente belicista como lo son los Estados Unidos.
Columna de Manuel Ibarra en SDP Noticias
Foto AP en SDP
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