San Miguel Espejo, inspectoría del municipio de Puebla, se convirtió en un “tiradero de cuerpos” donde lo habitantes ven con regularidad como personas llegan y avientan cadáveres, frente a la falta de vigilancia y de luminarias, reconoció el inspector Adrián Flores Zepeda.
“Vienen los tiran y se van, ya son bastantes cuerpos y la verdad sí, se ha convertido en un tiradero, esto se registra sobre la carretera del parque industrial Puebla-Chachapa; por eso, los delincuentes han quitado las luminarias”, lamentó.
Ante ello, dijo que es necesaria la presencia de elementos de Policía Estatal y Municipal, ya que temen por la seguridad de las familias.
Mencionó que no existe presencia de agentes de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y que dado el problema que enfrenten pedirán que su estancia sea permanente.
“Nada más vienen a dar su rondín, pero luego se van, e incluso déjeme decirles que cuando hay una pelea o acto de vandalismo, nosotros mandamos a pedir la patrulla, pero igual no se quieren meter en problemas, nada más vienen de lejos prenden su torreta, los espantan y se van y no pasa nada, sea municipal o estatal”, abundó.
Flores Zepeda refirió que entre los delitos más comunes en San Miguel Espejo son: robo en el transporte público, robo de ganado y de automóviles.
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