AMLO lo ha hecho nuevamente. Con argumentos que traslucen una ideología desfasada y una ignorancia de las relaciones internacionales, el presidente mexicano anunció que no asistirá a la Cumbre de las Américas, misma que tiene lugar del 6 al 10 de junio en Los Ángeles, California.
Tras semanas de especulación en torno a la asistencia del presidente AMLO, el jefe del Estado mexicano finalmente anunció el lunes por la mañana que no lo haría pues los líderes de Venezuela, Nicaragua y Cuba no habían sido invitados por el gobierno estadounidense.
La decisión de AMLO de no asistir a la Cumbre (pongo el acento en la palabra cumbre pues se trata justamente de una reunión de jefes de Estado y de gobierno de los países americanos, no una reunión a nivel de ministros de asuntos exteriores) encierra elementos característicos de la autoproclamada transformación.
Por un lado, la persistencia de un presidente que no comprende la realidad internacional ni el papel que debe jugar México como miembro del G-20 y como uno de los países más importantes de América, y por el otro, la mentalidad de un jefe de Estado anclada en la ideología, en los complejos y en un populismo que no busca más que enriquecer su popularidad, en detrimento de los intereses de la nación.
Como bien han señalado los críticos del presidente AMLO, el presidente yerra en sobreponer la ideología de la 4T sobre los intereses de México. ¡Cuán importante sería para México hacerse presente en un foro donde se discutirá sobre los principales desafíos de la región! Pero AMLO, nuevamente superándose a sí mismo, ha antepuesto su “simpatía” con regímenes autoritarios cuyos gobiernos rechazan los principios contenidos en la Carta de la Organización de Estados Americanos.
En adición a ello, el presidente AMLO, dejando entrever su profundo desconocimiento de la historia y de las relaciones internacionales, ha insistido nuevamente en la necedad de edificar en la región americana una institución que emule a la Unión Europea. Es decir, en un primer momento el jefe del Estado mexicano condena que tres regímenes autoritarios no hayan sido convocados a la Cumbre, y acto seguido, asegura que la unión americana debe asemejarse a bloque europeo. ¿Nunca ha sido informado AMLO de que la Unión Europea contempla como principio inequívoco para la adhesión y permanencia de sus miembros la presencia de regímenes democráticos?
La ausencia de AMLO en la Cumbre de las Américas es una nueva oportunidad perdida para México para hacer valer su peso, nuestra cultura, nuestra influencia y nuestros valores. Es también una ocasión desperdiciada para mostrar a nuestros vecinos que el Estado mexicano está comprometido con el porvenir de la región, que abrazamos la democracia y que el país esta dispuesto a participar en esfuerzos internacionales para hacer del continente un espacio de convivencia más próspero.
AMLO no pasará a los anales de la historia de México como el gran reformador, sino como el hombre que sepultó el destino internacional de nuestro país.
Columna de Miguel Calderón en SDP Noticias
Foto Cuartooscuro en SDP
clh
Archivo histórico