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Otro cargamento de muertos

Los migrantes hallado sin vida en Texas fueron víctimas de economías que los expulsan de su lugar de origen, de la falta de oportunidades, de la desidia de las autoridades y de la avaricia de ‘los polleros’

Otro cargamento de muertos

“Yo fui la más callada

de todas las que hicieron el viaje hasta tu puerto.

No me anunciaron lúbricas

ceremonias sociales,

ni las sordas campanas de

ancestrales reflejos;

mi ruta era la música salvaje de los pájaros

que soltaba a los aires mi bondad en revuelo.

No me cargaron buques pesados de opulencia,

ni alfombras orientales apoyaron mi cuerpo;

encima de los buques mi rostro aparecía

silbando en la redonda sencillez de los vientos.

No pesé la armonía de ambiciones triviales

que prometía tu mano colmada de destellos:

sólo pesé en el suelo de mi espíritu ágil

el trágico abandono que ocultaba tu gesto.”

JULIA DE BURGOS

Un cargamento de muertos. Uno más. Este, mayor al de otras ocasiones.

La tragedia acaecida en Texas, EU no tiene precedente en tamaño por cuanto a nuestra relación bilateral. Hasta el momento se han contabilizado 46 migrantes muertos; 16 fueron llevados a hospitales (cuatro de ellos menores de edad). Hay tres detenidos.

Los cuerpos sin vida encontrados en el interior de un tráiler registrado en la ciudad de San Antonio son de migrantes que fallecieron a causa del calor descomunal que se registra en aquel fronterizo estado de la Unión Americana y que los azotó dentro del vehículo donde iban siendo transportados en condiciones infrahumanas.

Son víctimas de economías que los expulsan de su lugar de origen, de la falta de oportunidades en sus tierras, de la desidia de las autoridades y de la avaricia de ‘los polleros’. Llamar así a quienes los llevan del otro lado de la frontera no es un eufemismo, pues literalmente tratan a los migrantes peor que a los animales referidos.

Muestra inequívoca también de que programas, planes, estrategias, gobiernos y promesas no han servido de nada. Hay personas que mismo a riesgo de perder la vida —todo lo demás ya lo han perdido—, intentan cruzar “al otro lado”.

Ese es el verdadero tamaño de la tragedia. Que su nación no les pueda ofrecer un piso mínimo de oportunidades, de acceso a la salud, a la educación, a seguridad en sus comunidades.

Hay una parte de culpa del gobierno de nuestro país. El tráfico de personas lo maneja el crimen organizado, los cuales operan impunemente a todo lo largo y ancho de México. Las ilegalidades han existido de mucho tiempo atrás, pero se han acrecentado en frecuencia y tamaño.

La administración de Estados Unidos debe hacer su parte. Tiene razón el candidato demócrata a gobernador de Texas, Beto O’ Rourke: “se debe desmantelar el contrabando de seres humanos y reemplazarlos con avenidas para la migración legal…”

Pero no es lo único que se requiere. También se necesita más congruencia y entendimiento del fenómeno. De inmediato, el gobernador texano, Gregg Abbot, culpó al presidente Joe Biden de la tragedia: “es resultado de sus políticas de fronteras abiertas. Muestran las consecuencias mortales de negarse a endurecer la ley”, dijo. Mientras que en sus cuentas de redes sociales compartió como un logro lo siguiente: “desde el lanzamiento de la operación ‘estrella solitaria’, más de 265,000 migrantes han sido aprehendidos, más de 16,400 criminales han sido arrestados, más de 13,800 delitos fueron reportados y las autoridades han regresado a más de 22,000 migrantes que cruzaron de forma ilegal la frontera”.

En mi opinión, este nuevo cargamento de muerte muestra que las políticas de uno y otro lado siguen siendo las erróneas. Dentro de cierto parámetros, se deben continuar buscando alternativas de política pública; lo probado hasta ahora en la región simple y sencillamente no ha funcionado.

Verónica Malo en SDP Noticias

Foto AP en SDP

clh

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