Puebla, Pue.- Con apenas seis años de edad lo separaron de sus padres y sus hermanas mayores. Salió de España, casi lo hunden en el trayecto, pero llegó junto con 455 niñas y niños a Veracruz. Lo ingresaron a un orfanato en Morelia, lo trajeron de vacaciones a Puebla, se fugó al Paseo Bravo y aquí decidió hacer historia. Su nombre: Alfonso Fernández López, uno de los llamados “Niños de Morelia.”
El Comité de Ayuda a los Niños del Pueblo Español, presidido por María de los Ángeles A. de Chávez Orozco, en acuerdo con Amalia Solórzano Bravo, esposa del entonces presidente de México, Lázaro Cárdenas del Río, solicitó apoyo y envió a México un grupo de niños, todos menores de 12 años de edad, a quienes la historia denominó: “Los Niños de Morelia”.
Aunque su salida de Barcelona y su arribo a tierras mexicanas fueron avalados por los gobiernos de ambas naciones, en alta mar intentaron hundir la embarcación francesa Mexique en la que viajaban 456 infantes.
Así transcurrieron los años y la derrota de los Republicanos Españoles, padres de Los Niños de Morelia y el inicio de la Segunda Guerra Mundial cerró la posibilidad de que las niñas y los niños regresaran a sus hogares españoles, porque incluso los padres que no murieron huyeron a otros países de Europa.
El triunfo de Francisco Franco fracturó la relación diplomática de España y México; Cárdenas había respaldado a los republicanos y por ende, se esfumó la posibilidad de repatriar a los menores, los primeros exiliados de unos 30 mil españoles que llegaron al país huyendo del horror de la guerra civil de su país.
Alfonso Fernández nació en España pero su permanencia en México le permitió desarrollar un gusto por la comida poblana.
Su visión de negocio y apuesta por platillos distintos como los escamoles, la sopa de sesos, la sopa de médula y otra comida tradicional de la gastronomía poblana como el mole, las chalupas, los chiles en nogada y el mole de caderas, hicieron de sus restaurantes un referente, al grado que los políticos locales y nacionales del momento, contrataban sus servicios para agasajar a sus invitados.

Después de incursionar por diferentes empleos, Fernández López tuvo la oportunidad de atender el restaurante del Parque España, La Terraza, narró en la entrevista que concedió a Municipios Puebla.
Ahí, en la década de los años 70, recuerda con orgullo, cumplió el deseo del candidato presidencial Luis Echeverría Álvarez: servir chalupas a mil invitados.
El reto era que los mil comensales recibieran al mismo tiempos sus chalupas, preparadas en ese instante, para que no terminaran siendo chilaquiles, explicó Alfonso Fernández con la sonrisa en el rostro que lo caracteriza a sus 91 años de edad.
El empresario para atender la exigencia del candidato priista, contrató a más de un centenar de chaluperas, a quienes instaló a un costado del Parque España, para que todo lo prepararan al momento.
Ese día, don Alfonso Fernández y su esposa Gloria Casas, sirvieron un banquete para mil personas con chalupas, sopa campesina y pollo con mole poblano. Además de agua de jamaica, café de olla y dulces típicos poblanos.
En la foto, que acompaña esta entrevista, figura Fernández López frente a María Esther Zuno, esposa del candidato a la presidencia de la República y Gloria Casas.
Su buena cocina y servicio, le permitieron que el presidente de México, en el sexenio de 1970 a 1976, le contratara chiles en nogada para centenares de personas.
Al paso de los años, íbamos a servirlos a la Ciudad de México, a petición del presidente en turno en Los Pinos, o venían por los chiles en nogada en helicóptero a la Bola Roja y los mandábamos preparados, recordó con orgullo.
Alfonso Fernández también montó el restaurante Del Bosque abajo del Museo Regional de Puebla, en Los Fuertes de Loreto y Guadalupe, en la explanada donde llevaron a cabo en 1972, la primera Feria de Puebla en el recinto construido para ese fin.
Explicó que el tino en los negocios, con el paso de los años, le permitió hacerse de su propio restaurante, la tradicional Bola Roja. La primera sucursal instalada en la llamada zona Esmeralda, en el Barrio de Santiago, la segunda fue la de Plaza Dorada y por último la de Plaza Loreto.
A la Bola Roja asistían los poblanos a comer los platillos que caracterizan la cocina poblana, una de las más representativa de la comida mexicana, declarada a partir de 2010, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
El impulso que dio Fernández López al sector restaurantero, le valió ser el primer delegado de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (Canirac).
Su historia de vida y experiencias son tan ricas como la cocina que él y su familia ha compartido con los poblanos en los últimos 50 años.
Así como con mexicanos en general, como el ex presidente de México, Luis Echeverría Álvarez, quien este fin de semana murió a los 100 años de edad, enjuiciado por crímenes de lesa humanidad.
Foto Familia Fernández
clh
Archivo histórico