Un menor de 14 años, que fue víctima de un ataque perpetrado por sus compañeros de su secundaria quienes le rociaron alcohol y prendieron fuego debido a su origen otomí y su acento indígena, fue dado de alta de un hospital, en el estado de Querétaro, aunque continuará en tratamiento mientras sus padres buscan justicia.
“Para mí ya no fue solamente accidente ni mucho menos bullying, ya fue un intento de asesinato”, dijo Juan Zamora, padre del joven, tras salir del hospital en el que estaba internado su hijo.
Zamora contó que el pasado 6 de junio un par de estudiantes de la Telesecundaria Josefa Vergara, en la comunidad de El Salitre, en la capital de Querétaro, rociaron con alcohol el asiento de Juan Pablo o Juanito, como es conocido, y tras ver que se sentaba, le prendieron fuego con un encendedor.
Debido al ataque, el joven resultó con quemaduras de segundo y tercer grado en glúteos, piernas y la entrepierna e incluso fue él mismo quien tuvo que apagar el fuego que se extendía por sus piernas.
El padre de familia condenó la falta de atención por parte de la maestra de los tres menores, pues afirmó que la docente decidió trasladar por su cuenta a Juanito a una clínica, donde únicamente le aplicaron una pomada y lo enviaron a casa, a donde lo trasladó nuevamente la maestra.
Asimismo, dijo, fue ella quien decidió conseguir una cebolla para pasarla por las quemaduras, como un remedio. Todo ello, sin el conocimiento ni autorización de los padres del menor.
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