Durante el gobierno de Felipe Calderón, y con motivo de su fallida guerra contra el narcotráfico, la izquierda mexicana alzó su estruendosa voz en contra del empleo de las Fuerzas Armadas para combatir el crimen organizado. Denunciaron sin ambages que los militares saliesen de sus cuarteles. Acusaron a Calderón de haber sido el causante de la ola de violencia en México y del derramamiento de sangre provocado por la guerra entre el Estado mexicano y los criminales.
Hoy, tras la eventual militarización del país con el traslado de la Guardia Nacional a la Sedena, AMLO y su gobierno planean repetir, con un discurso distinto, lo que tanto repudiaron y denunciaron de Calderón: lanzar a los soldados y a los marinos al combate contra el crimen organizado. Revestido ahora bajo el lema del “pueblo uniformado”, en ese sempiterna voluntad de dividir a los mexicanos entre pueblo y conservadores, el presidente y sus huestes buscan que las Fuerzas Armadas realicen labores que por naturaleza corresponden a los poderes civiles.
La pseudo izquierda mexicana, en su lastimoso afán de justificar la vuelta a los tiempos de Calderon, aseveran que ahora, a diferencia de la época del panista, las Fuerzas Armadas estarán al servicio del pueblo. AMLO, consciente del poder de su palabra desde el púlpito presidencial, busca pintar una nueva realidad que le diferencie del panista. Sin embargo, ambos marchan hacia lo mismo: que los militares gocen de un poder incontrolable que ponga en riesgo la viabilidad democrática de México y el orden constitucional.
El propio Epigmenio Ibarra, acérrimo defensor de la causa lopezobradorista y de su fallido proyecto político, reconoció en su columna que había cambiado de opinión”. Yo me pregunto ¿qué significa haber cambiado de opinión? ¿Que siempre sí debemos sacar a los militares de los cuarteles para encomendar las tareas civiles? ¿Que la política de Calderón no fue, al final, tan errada como tantas veces vociferó la pseudo izquierda mexicana? ¿O que los militares, ahora, bajo el mando supremo del caudillo AMLO, han transformado sus valores y que se abstendrán del uso excesivo de la fuerza como lo hicieron en Tlatlaya?
Ayer la pseudo izquierda mexicana, liderada por AMLO y sus correligionarios, denunció abiertamente la política de seguridad de Felipe Calderon. Ahora, sin embargo, bajo el liderazgo del caudillo, lo justifican bajo el argumento de que es “para servir al pueblo de México”. Y, desde luego, le añaden el ingrediente principal característico de la 4T: la ilegalidad.
Columna de José Miguel Calderón en SDP Noticias
Foto C. Oscuro
clh
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