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México sacudido

En los sismos de 1985 y de 2017, destacó la solidaridad de los mexicanos en las tragedias

México sacudido

México ha sido sacudido de mil y uno maneras en repetidas ocasiones. Algunas de las sacudidas que México ha recibido y no ha sido pocas, han sido de parte de algunos políticos que solo han querido enriquecerse lacerándolo y saqueándolo, donde han habido muertos y destrucción por la ambición de unos cuantos.

De estas sacudidas México no ha aprendido gran cosa, creo, más bien, que no ha aprendido nada. Lo sigue permitiendo una y otra vez. Con distintas voces y personas, con diferentes promesas y diferentes partidos políticos pero una y otra vez ha sido sacudido.

Un poco atolondrado, este país no entiende mucho de razones y su nobleza es tan grande que vuelve una y otra vez a creer que esta vez, nadie lo dañará, que nadie querrá incomodarlo, herirlo, o zarandearlo. Y otra vez vuelve a creer, lo sacuden y espera que esa sea la última vez. Piensa que el otro va a cambiar y que quizá con paciencia dejen de sacudirlo y agredirlo. A veces no se le ve remedio.

Pero hay una sola clase de sacudidas de las que México sí ha aprendido y estas son las sacudidas que ha sufrido nuestro país por los terremotos tanto de 1985 como del 2017.

Fui testigo sólo de uno de ellos, el del 85, cuando mi madre se encontraba peinándome para irme a la escuela, subidita yo en un escalón para que ella pudiera alcanzarme, mi hermana se alistaba para irse a trabajar, al igual que mi padre. Estábamos ahí los cuatro justo en el momento del terremoto, cosa que en mi casa no era para nada común pues mi padre, por lo general, siempre estaba ausente, era raro que estuviéramos los cuarto juntos. Y ahí estábamos abrazándonos, como si por la fuerza del amor y por aquí el abrazo aquel monstruo se pudiera detener.

Pero él seguía y cada vez con más fuerza. La puerta de mi recámara se azotó con tal fuerza por el movimiento que dejó encerrada a mi perrita dentro de ella.

Vivía yo en un tercer piso en un edificio de la colonia Narvarte, en CDMX. No sé cómo sigue de pie aquel edificio que albergó ese momento tan aterrador.

A 37 años de distancia hoy los padres y mi hermana ya trascendieron y cada vez que necesito sentirlos cerca, traigo a mi memoria esa imagen de los cuatro abrazándonos en el centro del departamento.

El siguiente terremoto, el del 2017, lo viví fuera de la CDMX, pero no tan lejos como para no sentirlo. Recién había ingresado a trabajar en un colegio en el estado de Querétaro, en el área de Recursos Humanos e inmediatamente sentí un jalón en mi silla.

Le dije a mi jefa que estaba temblando y se burló: “Ay, por favor. Tú porque vienes de la CDMX crees que siempre está temblando”. Pero, de pronto, le señalé con mi dedo apuntando a su vaso de agua y como esta se mecía dentro del recipiente. Ella inmediatamente alzó el auricular y se comunicó a dirección, le confirmaron que sí que estaba temblando. En ese momento imaginé lo peor para la CDMX, pensé que si se había sentido con tanta fuerza en Querétaro, el impacto habría sido brutal para la capital. Me angustiaba muchísimo la casa de mis padres y mis familiares. Mi padre que tenía demencia de pronto se asustó muchísimo y luego olvidó que había temblando. Cuando viaje a la capital para ver en qué condiciones estaba la casa de mis padres que se ubicaba en la colonia Del Valle (sí, sí era fifi), que fue una de las colonias donde más daños hubo, pues sí. Hubieron daños estructurales irreparables, y tuve que sacar a mi padre de ahí .

Recuerdos sobre el terremoto llegan a mares a mi memoria

México aprendió de esta sacudida a darle la mano a alguien más. La gente no se detuvo por mucho tiempo a ver para sí misma o a ver qué decía el presidente, sino se detuvo a ver por los demás.

Los parques de la ciudad en el terremoto del 85 estaban llenos de despensa y víveres, yo también fui a ayudar junto con mi hermana en organizar mesas de despensa en los centros de acopio.

Ese día no habían partidos políticos que dividieran.

Como tampoco hoy hace 5 años en el segundo terremoto más fuerte que haya vivido nuestro país.

Ahí estaba otra sacudida de la que México aprendió y despertó nuevamente: Gente dándole la mano al vecino sin importar si eran Obradoristas, neoliberales, conversadores, panistas, priistas… Creo que el terremoto del 2017 no le vino nada bien al presidente.

Se veía pequeño ante la unión de todos los mexicanos y contra esa fuerza, nadie puede ni nadie podrá .

El presidente trataba de salir a cuadro haciendo llamadas, preocupado, desde su oficina, con cara de susto, como para que todos vieran que le importábamos, pero tenía que salir a cuadro.

La gente, insisto, no se detuvo a ver qué decía, más bien se mantuvo activa para ver en qué ayudaba a otros.

Eso para el presidente era el peor enemigo que pudiera tener no se llamaba Calderón ni eran los fifís; el peor enemigo del presidente se llamaba un mexicano siendo solidario con otro, es decir, la solidaridad.

Porque los mexicanos sabemos ser solidarios y cuando hay tragedias pasamos por encima de quienes nos usan solo para enriquecerse y podemos darle la mano a alguien más.

Pero yo diría que México no merece ni necesita de otra sacudida más para volver a estar unidos.

Sabemos que sí se puede, ¿entonces porqué seguimos permitiendo la división?

Que un día como hoy nos recuerde que somos una nación extraordinariamente fuerte y solidaria, y que amamos a nuestro país. Que un día como hoy nos recuerde cómo es que dándonos la mano salimos del túnel y fue solo así.

Mientras el presidente hablaba del Fonden y de armar la cooperacha, hoy finalmente no se sabe a donde fue a parar ese dinero. Pero la magia del mexicano es que no se detuvo a ver qué estaba pasando con esos fondos, se puso a actuar y a accionar para ver cómo podía ayudar a otro mexicano que se había quedado sin casa, sin techo y sin nada.

En México se sobrevive ante la adversidad por nuestro gran corazón.

Que estás fechas conmemorativas del 19S85 y el 19S17 nos recuerden lo que sí somos y lo que sí tenemos.

Que en paz descansen todas las personas que fallecieron en ambas catástrofes. Que su alma siga iluminando el camino de sus seres amados y que su espíritu guíe a nuestros políticos en su búsqueda insaciable por enriquecerse en ves de hacer más rico a este país.

Es cuanto.

Columna de Claudia Santillana en SDP Noticias

Foto Cuartoscuro en SDP

clh

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