Sin embargo, la circulación de nuevas variantes como la BA.4.6 de ómicron, que ha estado ganando terreno rápidamente en Estados Unidos y Reino Unido, parece ser un nuevo riesgo dado la temporada de frío.
La pregunta es si está desapareciendo el COVID-19. Los científicos dicen que no.
Pronostican que el azote, que ha durado más que la pandemia de influenza de 1918, continuará hacia el futuro. BA.4.6 parece ser aún más hábil que la BA.5 dominante para evadir el sistema inmunitario. Los expertos temen que la evolución del virus produzca variantes aún más de temer.
Las infecciones por ómicron y sus variantes generalmente causan enfermedades menos graves y se han visto menos muertes que con variantes anteriores. Los especialistas han señalado que esperan que esto se aplicara también a BA.4.6. De hecho, aún no ha habido informes de que esta variante esté causando síntomas más graves.
Los CDC indican que pueden tener los mismos síntomas de ómicron y sus otras variantes como son fiebre y escalofríos, tos, dolores musculares, fatiga, congestión nasal, dolor de cabeza, así como dolor de cabeza, dolor de garganta, náuseas y vómitos hasta pérdida del olfato y el gusto.
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