La intentona de Elon Musk de volverse una especie de “Tony Stark” de la vida real no va bien, ya que el oligarca ha demostrado en las últimas semanas el tener la piel muy delgada respecto a las críticas.
Tras su compra de Twitter, el supuesto “maximalista de la libertad de expresión” ha emprendido decisiones a favor de la censura, cómo suspender la cuenta del adolescente que reportaba los vuelos de su jet con información que es completamente pública y ahora, retirar la opción de “espacios” de charlas de audio en la red social, esa que en algún momento la oposición usó para su supuesta charla con 60 mil bots, perdón, “ciudadanos”.
Ahora los afectados son periodistas de medios corporativos: CNN, Washington Post y el New York Times que han visto a algunos de sus reporteros y columnistas entre los afectados.
Curiosamente, ahora entidades tales cómo la Unión Europea han puesto el grito en el cielo amenazando hasta con censurar Twitter en dicho continente.
Pero estos hipócritas no dijeron nada cuando se suspendieron cuentas de medios de otros países, entre los que se encuentran Russia Today, Telesur, Press TV, cuyo único pecado era ser medios localizados en países “enemigos” de los gobiernos estadounidenses.
Un análisis con chacota podría resumirse señalando que Elon “no aguantó carrilla”, pero más allá de eso, esto comprueba el peligro que implica que un oligarca sea dueño del sitio que todavía es uno de los principales para la difusión de noticias y opinión alrededor del mundo.
Columna de Manuel Ibarra en SDP Noticias
Foto EFE en SDP
clh
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