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Probablemente los accidentes no sean tan accidentales

Desde que inició Sheinbaum, los trabajadores sindicalizados le han hecho la vida imposible sin importar que vayan de por medio los cerca de 20 millones de usuarios del Metro

Probablemente los accidentes no sean tan accidentales

La primera tragedia del 2023 en el Metro de la Ciudad de México hace evidente la bomba de tiempo en el sistema de transporte más utilizado en la capital. Desde 2019 a 2022, hubo cerca de 431 accidentes reportados, la cantidad duplica a los sucedidos durante el mismo periodo de sexenios anteriores.

Sin embargo, la tensión entre el Metro, el Sindicato de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo y la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, se dio desde el primer momento. Los primeros en pedir la renuncia de Florencia Serranía, antes del accidente de la línea 12 del Metro, fueron los trabajadores de este Sindicato. Amenazaron paros y se negaron a entablar comunicación hasta que la entonces directora dejara el cargo. Aún cuando en 2019 gozaban del presupuesto asignado en 2018, las protestas en aquel momento ya acusaban carencias y responsabilizaban a Sheinbaum.

La tragedia sucedió y a ello siguieron retrasos, incidentes, largos tiempos de espera, fallas y hojas pegadas al interior de los trenes en donde los trabajadores hacían responsable a Claudia Sheinbaum de cualquier accidente que pudiera suceder. ¿Será que tenían alguna premonición?

En 2021, el incendio del centro de control del Metro dejó en sus propias oficinas a una persona sin vida, 29 intoxicadas y el tablero de mando sobre las salidas de los trenes totalmente inservible. El choque y los problemas eran cuestión de tiempo: dejó de servir el sistema de radio incorporado a las cabinas del Metro con el que un mando de control advertía retrasos de otros trenes para evitar incidentes, se emprendió una comunicación básica y privada: grupos de Whatsapp, cálculos de tiempo, llamadas entre conductores.

Apenas en noviembre de 2022, se anunció una mesa de trabajo entre el Gobierno de la Ciudad y el Sindicato Nacional del Sistema de Transporte Colectivo Metro a propósito de los anuncios de papel en distintas líneas, donde trabajadores sindicalizados piden la renuncia del director Guillermo Calderón, por la falta de herramientas, refacciones y equipo para mantenimiento.

Este sábado, antes del arribo de la jefa de Gobierno al lugar de los hechos, ya circulaba en redes un comunicado de la coalición “Va por México” donde exigían la comparecencia ante la Cámara de Diputados no del director del Metro sino de la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, con la firma de Luis Cházaro, del PRD, Jorge Romero Herrera, del PAN y el Cártel inmobiliario de la Benito Juárez así como de Rubén Moreira, del PRI. Una alcaldesa cercana a Ricardo Monreal lanzó un video muy temprano, acusando directo a la jefa de Gobierno. Con la adrenalina y un simulado e inexplicable júbilo por el accidente.

Un Sindicato muy politizado

Si de especulaciones se trata, hoy vale la pena recordar aquellos viejos acuerdos entre los trabajadores sindicalizados que simpatizaron con Miguel Ángel Mancera y Jorge Gaviño cuando fue titular del Metro. Desde permiso para heredar y comprar plazas, creación de más de 500 plazas a disposición discrecional del Sindicato, aumento de prestaciones, presupuesto directo al órgano sindical y aumentos salariales, una relación amistosa se quedó permeando en la operación politizada del Metro, donde desde el inicio se rechazó cada invitación del nuevo gobierno.

El Metro fue semillero de plazas de apoyo para un grupo político, pues entre el Sindicato del Metro había una sola exigencia: respaldar el aumento del boleto, respaldar al gobierno de Mancera y operar en contra de la llegada de Morena. Desde el inicio del gobierno, los operadores han tratado de hacer la vida imposible a Sheinbaum, sin importar que vayan de por medio los ciudadanos y la población flotante de cerca de 20 millones de personas que utilizan sus servicios.

Pero hay cosas que comienzan a tener sentido y de confirmarse el sabotaje, los opositores habrán rebasado cualquier tipo de ética: advertencias previas culpando a la jefa de Gobierno, influencers sincronizados exigiendo su renuncia, líderes de oposición dando entrevistas sin poder ocultar el gusto y adrenalina por utilizar al accidente del Metro para golpear las aspiraciones presidenciales de Claudia Sheinbaum y un dato: recién se había retirado el convoy previo, el que tuvo el alcance apenas y se detuvo en la estación, sin esperar ni dos minutos, han declarado los presentes que salió a toda velocidad.

Probablemente los agoreros del caos sean grandes videntes por planeación más que por capacidades psíquicas. En manos de la Fiscalía están las investigaciones.

Columna de Frida Gómez en SDP Noticias

Foto Tw

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