Deporte nacional, es el que el mexicano aplaude a quien lo chinga y chingue al que debiera aplaudir, esto lo vemos desde el caso del mejor futbolista de todos los tiempos (Hugo Sánchez), y el obsceno, vergonzoso e inexplicable odio de algunos connacionales, todavía le profesan, de manera estúpida e irracional, a un Presidente en funciones que ha dejado su vida y el concurso de sus mejores esfuerzos por sacudirle a este país taras e inercias del pasado, acentuadas estas muy sobre todo durante los primeros 18 años de este siglo y su pesadilla neoliberal a ultranza.
A partir del final del pasado mundial de fútbol en Qatar, se han visto hordas de hienas atacar a una jovencita, que hace unos días apenas y cumplió sus 19 años, y que ha sacrificado mucho en cuánto a esfuerzos y disciplina máxime comparado a niñas de su edad, todo por continuar con la tradición de nuestra música popular mexicana, que a raíz de la reciente partida de iconos cómo Juan Gabriel y Vicente Fernández, quedó a no mucho del total vacío; su “pecado”, dar una muestra de alegría por el campeonato que consiguió Argentina (Patria de su Abuela materna). Debemos ser estúpidos en ver algo malo en eso, en una época de globalización, me gustaría saber a dónde se encuentran los mexicanos “puros”, porque el que piense que semejante cosa exista es por ignorancia vil, de entrada, ni el Benemérito Don Benito Juárez García, que tan sólo en sus apellidos se le adivina su esencia mestiza, vamos, ni en el área del “mundo Maya” se puede encontrar eso, ya tras cinco siglos de legada de los europeos, el crisol que es nuestra raza (la cósmica, la habría nombrado Don José Vasconcelos), se advierte por todo rincón del país.
Que “si es presumida”, a ver, si se idolatra aún a una Señora “la Doña” María Félix, que mostraba desplantes abiertamente soberbios y prepotentes, que en ocasiones rayaba en la grosería e incluso lo corriente, sin embargo llevaba a su país en el alma y era capaz de dar la vida por él; ¿no se detienen a pensar que ese rasgo en la personalidad es parte inherente de un PERSONAJE? Ósea, si cuestionamos personalidades públicas mexicanas vamos, nunca vi una condena similar a la de Ángela hacia Alejandro Fernández, por presentarse a su TRABAJO y ante su público, recientemente, completamente en estado inconveniente, es decir, intoxicado, ni tampoco hacia Andrés Guardado, en su papel de defensor de oficio hacia un extranjero (Messi) que pisó (literalmente) nuestra bandera, en el vestidor argentino durante el mundial luego del partido contra México, en cambio sí a un valiente patriota cómo lo fue el Campeón Saúl Canelo Álvarez, al mostrar su sincero y abierto rechazo a esa manifestación.
No iré tan lejos, al mencionar que el que esto escribe y bajo idéntica lógica de Angelita Aguilar, posé “50 % de sangre española” (si, en 2010 tuve uno de los días más felices de mi vida al ver levantar la Copa del Mundo a la selección nacional española), “25% alemana y el 25% mexicana”, sin embargo nadie se va a atrever a negar mi total compromiso y pasión por mi país, México; recuerdo una anécdota, de mi Padre (nacido en España y llegado a México a los once años) en un club de golf, al ponerse de pie con motivo de las notas del himno nacional mexicano, mientras los demás, “mexicanos nacionalistas”, permanecían desparramados en sus sillones, tomando cerveza y gritando picardías, momento que los hizo reflexionar y emular a mi Papá. En mi personal caso entonces, nadie se va a atrever a mencionarme a manera de reclamo el hecho (circunstancial) de no tener una genética 100% mexicana, que eso no es lo que hace a un mexicano con todas sus letras y a cabalidad.Ángela Aguilar es la heredera, no solo del clan de Don Antonio Aguilar, Doña Flor Silvestre y su Padre Pepe, sino (sin duda) ya de Pedro Infante, Jorge Negrete, Javier Solís, Aceves Mejía, Lola Beltrán y tantísimos otros, conservando viva la llama de nuestras tradiciones culturales y nuestra identidad; bien haríamos pues, como mexicanos, en dejar de dispararnos, cómo tarados, en nuestro propio pie.
Columna de Ginés Sánchez en SDP Noticias
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