No quisiera realmente estar en los zapatos del presidente. Debe de ser un dolor de cabeza serlo, porque por más lujos que tengas y vivas en el más absoluto desahogo económico, la presión social diaria es mucha y cada ves es más constante.
Y aunque el presidente de todos los mexicanos juegue a que no ve las marchas, las desacredita y las invalida, por supuesto que le molestan e incomodan porque sí las ve y las escucha.
Y es que de todos los reclamos que se le hacen al mandatario lo que más le perturba son precisamente las marchas. Ninguna otra cosa le duele tanto como las marchas de otros donde el no participa.
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Ni los niños con cáncer y el penar de los padres buscando medicamento para ellos, ni las cientos de mujeres que desaparecen un día, para aparecer muertas después nada le duele tanto como las marchas.
Y es que él tiene maestría en ello. Es innegable el poder de convocatoria que tiene para atraer gente y congregar masas multitudinarias pero cuando no es él quien las convoca, se llena de ira.
Y precisamente ahora ya todos sabemos que hubo una marcha multitudinaria que el presidente no puede jugar a que no la vio. Fue tan grande que tuvo que aceptar que existió y que sí pesó.
Desgraciadamente para el presidente por si esto fuera poco, en unos días se organizará de nuevo una marcha: Yo le llamaría la marcha de las mujeres. Yo no le llamaría la marcha feminista.
Le llamaría la marcha de las mujeres y es este 8 de marzo.
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Apenas se estaba recuperando el presidente de la marejada rosa que inundó el país, cuando ahora vendrá la marejada morada.
Y es que sí, es una marcha con muchos significados y con mucho peso también y sí creo vaya a ser multitudinaria.
¿Cuál es su razón de ser ? Pues son varios motivos:
Es para el presidente que no quiere ver que diariamente desaparecen y son asesinadas mujeres en este país.
Es para el presidente que se las da de ser muy feminista tan solo por darle puestos a mujeres que sabe que le serán leales y estarán bajo su yugo y no porque sean “mujeres”.
Esta marcha no será poca cosa. Sobre todo porque en este país han aumentado el número de mujeres violentadas, desaparecidas y asesinadas.
Hoy veo a muchas mujeres que se empoderaron mucho más a raíz de la marcha de 8 de marzo. Y están puestas y listas para marchar. Las oigo decir que marcharán… que algo harán.
Marchan porque quieren ser vistas y validadas por papá Obrador que solo piensa que las mujeres somos berrinchudas, revoltosas y que debemos de estar cuidando a nuestros viejitos en casa.
El grave problema de esta marcha no es cuantas cosas se rompan sino quienes las rompen. Siempre he creído que el propio gobierno infiltra a mujeres que hacen desmanes para desacreditar el genuino significado del 8 de marzo.
Claudia Sheinbaum no ha logrado conectar con las mujeres, no con todas.
Desprecia e ignora a quienes no piensan como ella. Se enoja y las evade. Las desacredita.
Entonces desde ahí partimos que en lo absoluto sabe lo que es la sororidad.
En esta marcha, donde todavía la jefa de gobierno lo será, porque muy probablemente para la marcha del año que viene claramente ya estará encarrilada como presidenta, hoy tendría la gran oportunidad de conectar con todas las mujeres.
Porque lo único que ha venido haciendo es pedirles que de favor no rompan nada y manda blindar la casa de AMLO.
Claudia, si de veras está bien asesorada, debería de marchar con las mujeres.
Porque también ella es violentada al tratar de ser controlada por un hombre.
Pero claro, así como Obrador prohibió a Betty Müller marchar cuando con mucho entusiasmo nos anunciaba que participaría en la primera marcha que hubo estando el presidente en funciones, seguramente se lo prohibirá también a Claudia.
Yo no sé pero yo creo que a ella le darían ganas también de marchar.
Otra vez, muy probablemente también, el presidente de todos los mexicanos tomará esta marcha como algo personal y en su contra. Dirá que fue orquestada por la oposición para dañarlo y que casi casi “la esposa de Felipe Calderón” (siempre se refiere así de ella como si le ardiera la boca al nombrarla) fue la que organizó a propósito marchar este 8 de marzo.
No ha entendido este presidente que en este país habemos cientos de mujeres que de una u otra forma nos han violentado en nuestra vida. Y las mujeres que como yo tenemos hijas, reclamamos un país de verdaderas leyes pero más allá de ello, un país de verdadera seguridad para todas. Donde las mujeres puedan salir y ser felices y divertirse con la seguridad de regresar a salvo a casa.
Si bien no todo es responsabilidad del gobierno, también como madre de un varón trató de enseñarle que cuidar de otra mujer es su responsabilidad y más allá de ello, saberlas respetar. Pero también defenderse y poner límites claros cuando alguna mujer lo agreda porque también existen hombres que sufren violencia.
La marcha será para reclamar acciones y reacciones de este gobierno hacia el tema que tenga que ver con la mujer. Pero es importante que nosotras empecemos a visibilizarnos y amarnos, poniendo límites también y alejándonos de quien o de quienes nos agreden o se intentan pasar de listos.
Eso es importante también y esa nuestra responsabilidad.
Y sobre todo, darle la mano a otra mujer. Cuidar de ella aunque no la conozcamos y dejar de violentarlas llamándolas “putas, zorras, fáciles, mantenidas”.
Las mujeres somos muy violentas con otras, y nos falta bastante para reconocerlo.
Por eso me gusta la marcha del 8 de marzo, porque veo que todas las mujeres se unen y unidas podemos ser muy poderosas.
Por eso el presidente nos teme. Y blinda su palacio y se esconde.
Siempre he creído que este tipo de marchas o como la pasada marcha del 26 de Febrero son oportunidades de oro para los mandatarios o candidatos de demostrar que mínimo son sensibles ante las demandas femeninas. No se les pide más. No se les pide que nos feliciten en ese día ni nos manden flores. Sino que nos validen. Nos escuchen y nos dejen caminar no adelante de los hombres y tampoco atrás, sino junto a ellos.
En fin, quizá otra vez me pierdo en la ilusión y ensoñación. Pero que le quede bien claro al presidente: La marcha del 8 de marzo no será contra él. Será a favor de las mujeres. Es distinto.
Es cuanto.
Columna de Claudia Santillana en SDP Noticias
Foto Nancy Gómez
clh
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