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Nueva masculinidad mexicana

¿Cómo construir una nueva masculinidad en México, sobre la sangre de miles de mujeres asesinadas y desaparecidas; sobre el dolor de millones de mujeres violentadas?

Nueva masculinidad mexicana

Una amiga me dice de las mujeres: no necesitamos que escriban de feminismo, que nos estudien o analicen; no se esfuercen en comprendernos, solidarizarse o apoyarnos. Ustedes ocúpense de su masculinidad. Tiene razón. La pregunta para nosotros es: ¿Cómo construir una nueva masculinidad? Más específico: ¿Cómo construir una nueva masculinidad en México, sobre la sangre de miles de mujeres asesinadas y desaparecidas; sobre el dolor de millones de mujeres violentadas?

Recordemos primero lo que desde el Siglo XIX se escribió. La cultura patriarcal y machista sólo terminará con la desaparición de la familia, la propiedad privada y el Estado. Ante la imposibilidad de cumplir este precepto teórico veamos la realidad inmediata, en dos siglos ocurrieron sucesivas reformas para la inclusión, equidad e igualdad sustantiva entre géneros en los Estados liberales capitalistas en Europa y América.

La igualdad de géneros y la democracia es una cuestión europea y americana, poco o nada tienen que ver con las naciones musulmanas o las culturas del mediano y lejano Oriente. La India y China, dos de las naciones con mayor número de habitantes del mundo, carecen de avances en materia de igualdad.

Volvamos a México. ¿Qué es eso de la nueva masculinidad? Pues una nueva forma de ser hombre. ¿Pero eso qué significa? La literatura dice que la nueva masculinidad es el deseo de varones de crear y vivir en una sociedad igualitaria. Es pensar que otras formas de ser hombre son necesarias y cambiar conductas de la masculinidad tradicional; es decir, machista. En la masculinidad tradicional los hombres no lloran, no cuidan y tienen que proveer. En el modelo de nueva masculinidad, se eliminan los roles de género.

¿Se puede cambiar el pensamiento machista mexicano? Es un proceso cultural, el cual sólo puede cambiar por medio de la educación y con nuevas actitudes en la familia. En la cultura tradicional mexicana, lo masculino siempre está relacionado con la violencia, el dominio y la fuerza; los hombres son los que proveen a la mujer y desde niños se educan con estereotipos: jugar a los carritos, realizar deportes rudos y vestir de azul. En la cultura occidental esto está transformándose, las nuevas masculinidades proponen el trato igualitario.

Está comprobado que el hombre es una de las pocas especies animales que durante toda su vida puede aprender nuevas cosas. Tengo 53 años, ¿puedo aprender a ser hombre desde la perspectiva de la igualdad? Honestamente no lo sé, lo que sí sé es que puedo intentarlo. Luchar todos los días contra mi machismo y cambiar conductas en mi entorno familiar, laboral y afectivo. No hablo de escribir con lenguaje inclusivo o ver las cosas con visión de género institucional, en la mayoría de casos eso es demagogia y oportunismo. Hablo de un cambio más profundo y más importante en mi persona, de intentar deconstruir una visión del mundo y de las relaciones humanas que en éste se desarrollan. Desde el pensamiento intentar transformar mi alma. No lo hago por ellas, lo hago por mí. Para ser más humano. Eso pienso yo, ¿usted qué opina?

Columna de Onel Ortíz Fragoso en SDP Noticias

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clh

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