“Del hablador he aprendido a callar; del intolerante, a ser indulgente, y del malévolo a tratar a los demás con amabilidad. Y por curioso que parezca, no siento ninguna gratitud hacia esos maestros.”
GIBRAN
“Con imperfectos círculos enlazan rayos el aire, que en discurso breve sepulta guadarrama en densa nieve, cuyo blanco parece que amenazan. Los vientos, campos y naves despedazan; el arco, el mar con los extremos bebe, súbele al polo, y otra vez le llueve, con que la tierra, el mar y el cielo abrazan. Mezcló en un punto la disforme cara la variedad con que se adorna el suelo perdiendo febo de su curso el modo. Y cuando ya parece que se para el armonía del eterno cielo, salió Lucinda, y serenose todo.”
LOPE DE VEGA
El tuit de Marcelo Ebrard “Despegando hacia Washington. México será defendido” y su verborrea sobre el envío de tropas por Estados Unidos, “sobre mi cadáver”, suena más a campaña política —tipo la de los republicanos—que a la contestación que se espera de un canciller que representa a nuestro país.
Más allá de las bravatas y patrioterismos delirantes, la Cuarta Transformación bien que ha olvidado la máxima juarista: “el respeto al derecho ajeno es la paz”.
En este gobierno la injerencia en las decisiones de otros países ha sido LA constante. ¡Pero que en el extranjero no se mencione al nuestro!, porque entonces se izan las banderas mexicanas del enojo y del desprecio, mientras que el secretario de Relaciones Exteriores se avienta al innecesario suicidio cual niño héroe.
La propuesta de Marcelo Ebrard sí que es injerencista (en otra ocasión hablamos de la de López Obrador; esa supera cualquier nivel de anti diplomacia). Me refiero a el reunir a todos los cónsules mexicanos y al embajador en Washington D.C. para dictar una “política” de cómo se tiene que “actuar a tiempo y hacer frente a la narrativa anti-mexicana en los Estados Unidos, es nuestra misión…” y “organizados, informados y resueltos para defender a nuestro país… contra los inaceptables ataques de los republicanos”. Y, luego, ¡hacerla pública!
El escenario de que la Secretaría de Relaciones Exteriores, a través de su cuerpo consular en los Estados Unidos se movilice en contra de los congresistas republicanos o aquellos que promuevan llamar a los cárteles, terroristas es injerencista.
Lo dicho por algunos congresistas estadounidenses se enmarca en las próximas campañas tanto del Congreso como la presidencial del próximo año en esa nación. Si a lo anterior sumamos que los cárteles de las drogas se fortalecen y los estadounidenses tuvieron más de 100,000 muertes debidas al fentanilo que les llega desde nuestro país, deriva en usar a México como piñata en sus campañas políticas. Pero, más allá de la pelea por los escaños y la Casa Blanca, los americanos tienen un problema mortal —adicional—, donde una buena parte se debe a los cárteles mexicanos que inundan de fentanilo y drogas a los Estados Unidos.
Después del secuestro y asesinato en la ciudad de Matamoros, no pocos legisladores estadounidenses insistieron —muy subidos de tono— en que el ejército de su país trabaje en conjunto con nuestro gobierno para agarrar a los narcotraficantes. Uno de ellos interpeló en un video a López Obrador diciendo que los abrazos no sirven (¡qué novedad!) y que se debería trabajar en conjunto.
La respuesta la conocemos todos: se desató la marrullería verbal de López Obrador y ahora también la pomposidad vacua de Ebrard diciendo “sobre mi cadáver”. Ajá. El mismo personaje que en el sexenio de Peña Nieto prefirió exiliarse en París que ser investigado por la L12 del Metro…
Pero más allá de eso: unos son congresistas gringos, el otro un canciller. ¿Ponerse al mismo nivel? Se equivoca Ebrard y se equivoca el gobierno de México.Pero si a esas vamos (defender la soberanía, “plantarle cara a los gringos”), cabe preguntarse entonces: ¿para que lanzar bravatas si no las van a sostener? Basta recordar a un López Obrador que uno de sus libros escribió que no dejaría que Donald Trump se burlara de los mexicanos, tan solo para, a la primera de cambio, doblarse ante el anaranjado vecino y poner al ejército y a Guardia Nacional como muro en la frontera con EU.
Y más allá de la perorata mañanera y la inmolación de Ebrard, lo cierto es que en el viaje que hizo a Estados Unidos —sí, apenas ayer— nuestro secretario NO fue recibido por el secretario estadounidense Blinken; solo habló con él por teléfono y fue sobre el próximo encuentro del entendimiento bicentenario que se llevará a cabo en Washington, D.C. ¿Y adivinen qué? El tema principal del encuentro ¡será la cooperación contra fentanilo y armas entre ambos países!
Total, que llegamos a donde debíamos haber empezado. Y el tono bélico de Ebrard por lo pronto ya desapareció. Lo cual no significa que los estadounidenses no sepan lo que antes dijo; tan es así que apenas y le tomaron la llamada… No lo recibieron, esto es.
Estados Unidos desempeña el papel que le corresponde (me refiero al Poder Ejecutivo federal, no a sus legisladores) ante el asesinato de sus ciudadanos; no se iban a quedar del todo callados y menos en periodo electoral. Sin embargo, lo que no acaba de entender México —o lo que la 4T quiere distorsionar, también con fines electoreros— es que los enemigos no son los vociferantes republicanos. Los enemigos de nuestro país son los cárteles, los secuestradores, narcotraficantes y todos los miembros del crimen organizado.
Los delincuentes para quienes hay abrazos y no balazos, aunque ellos siguen contestando con más balas, más muertes y más dolor.
Se requiere reorientar y profundizar las acciones en contra del crimen organizado con la cooperación de la inteligencia de la DEA —obviamente no con la fuerza militar de nuestro vecino en territorio nacional— y entendiendo que el enemigo no son los Estados Unidos. Los enemigos viven en casa —o al menos transitan y pasean campantes por ella—; esos son los que debe continuar enfrentando el gobierno mexicano. Con más ahínco, más que nunca, haciendo —allí sí— toda clase de alharacas.
Es urgente que Marcelo y Andrés Manuel “llamen” a Lucinda. Que esta aparezca y que ellos cambien y serenen su discurso; urgente, sí.
Columna de Verónica Malo en SDP Noticias
Foto Cuartoscuro
clh
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