De nueva cuenta un turista subió al Castillo de Kukulcán en la zona arqueológica de Chichén Itzá, en Yucatán, lo que provocó la indignación e ira de los demás visitantes que gritaron consignas contra el joven y una mujer que atravesó la valla de contención.
“El castigo debe ser doble porque viene de Mérida, la capital yucateca, donde todos los habitantes saben que el Castillo forma parte importante de la ciudad sagrada de los mayas”, explicó un grupo de turistas de Brasil procedente de Cancún.
Confesaron su indignación “porque no respetan las reglas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que desde 2008 emitió una ley que prohíbe subirse a algunas estructuras de México, principalmente al Castillo de Chichén Itzá”.
La ira e indignación de los testigos fue total, al grado que los visitantes insultaron al joven que subió y que dijo sentirse mal al bajar.
Los visitantes consideraron que urge que el INAH aplique sanciones más severas, porque algunos turistas suben y no les importa pagar multas de cinco mil pesos”, reiteraron.
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