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AMLO y su populismo disfrazado de valores democráticos

Crítica sobre la respuesta de AMLO a la determinación de la SCJN sobre el Plan B en materia electoral

AMLO y su populismo disfrazado de valores democráticos

AMLO es autoritario. A pesar de la narrativa oficial dirigida a hacer creer a los mexicanos que la transformación que inició en 2018 tenía como objetivo trabajar en favor del interés general y del fortalecimiento de la democracia, la evidencia apunta hacia otra dirección.

El presidente mexicano, desde el abuso del poder presidencial en sus ataques contra medios de comunicación e intelectuales hasta el desmantelamiento de los organismos autónomos, ha dado pruebas fehacientes e inequívocas de que busca, por todos los medios, concentrar el poder, en detrimento de la división de poderes, y si se quiere, de su propia administración federal.

La reciente declaración de inconstitucionalidad del Plan B por parte de la Suprema Corte le ha molestado bastante, a él, a sus seguidores y a los radicales que integran su gobierno y el Congreso. Se ha dado cuenta de que a pesar de su carisma y de su omnímoda presencia en la vida nacional, aún existe en México un órgano jurisdiccional capaz de poner un alto a sus pretensiones autoritarias.

Ayer, en su mañanera, aseguró que buscaría, durante los últimos meses de su gestión, una reforma constitucional que estableciese que los jueces de la Suprema Corte fuesen electos mediante sufragio universal. ¡Jueces de la Suprema electos por el pueblo!

Esta a propuesta, a pesar de “sonar democrática” es en realidad una trampa característica

del populismo latinoamericano. En este sentido, AMLO carece de originalidad. Se trata pues, de una engañosa estratagema discursiva para mostrarse como adalid de la democracia, mientras que en realidad se trata, al igual que la intentona contra el INE, de un atentado contra la división de poderes.

Lo que AMLO no entiende –o se rehúsa a entender- es que México no le pertenece. Sí, efectivamente, la mayoría de los mexicanos le votó en 2018, y aún goza de buenos niveles de aceptación gracias a su ingenio comunicativo. Sin embargo, un gran número de mexicanos, conscientes y liberados del embrujo populista, rechazan a la 4T por lo que es: un discurso vacío, limitado a las mañaneras que nada ha contribuido al mejoramiento de la vida de las mayorías, y que, por el contrario, ha supuesto un ataque reiterado contra las instituciones del Estado y la democracia.

AMLO y los radicales despotricarán contra la Corte, los ministros y todo aquel hombre y mujer que ose alzar la voz contra la malograda 4T. Sin embargo, recuperando las palabras de la ministra Norma Piña durante su intervención: “Nuestro país es una democracia constitucional y uno de sus principios fundamentales es que las decisiones deben ser tomadas mediante procedimientos democráticos”. Es cuanto.

Columna de José Miguel Calderón en SDP Noticias

Foto Daniel Augusto

clh

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