Nación

La tragedia del desfile LGBTTTIQ

En el marco de la marcha LGBT 2023, Frida Gómez destaca que urge atención médica y abasto de terapia antiretroviral para todas las personas portadoras del VIH

La tragedia del desfile LGBTTTIQ

Este sábado se inundaron las calles con banderas arcoíris, pelucas y diversos performances. Durante años, la marcha gay fue una protesta contra la discriminación y la falta de acceso a derechos fundamentales para la comunidad con identidades y preferencias diversas.

En la Ciudad de México, prácticamente las marchas a partir de 2009 cuando se reconoció el matrimonio entre personas del mismo sexo se convirtieron en orgullo y celebración. Los derechos fueron avanzando: acceso a la rectificación de documentos por reasignación de identidad para las personas transexuales, reformas en materia de seguridad social para el reconocimiento del matrimonio igualitario, el debate de infancias trans e inclusive, el reconocimiento de personas menstruantes como titulares de derechos a la higiene digna al igual que las mujeres.

Ese vaivén de fiesta hacia exigencia se desdibujó cuando las grandes marcas encontraron en la comunidad y el arcoiris un ambicioso nicho de marketing. Las calles dejaron de aglutinar colectivos de activistas y comenzaron a llenarse de carnavalescos vehículos gigantes llenos de música, consumismo y shows, condones volando, lubricantes gratis, vibradores y más marcas. Este 2023 es distinto. La pandemia abrió un boquete en la atención de personas con VIH que eran, a su vez, integrantes de los colectivos que luchan contra la discriminación. Algunos de ellos, homosexuales. Todos abandonados por un Estado que ha sido omiso en atender el desabasto.

La terapia antirretroviral es un tratamiento que permite a quienes portan el virus del VIH combatir el avance llegando a ser indetectables y por lo tanto, a que el VIH sea intransmisible. Permite que no avancen los padecimientos de la condición médica alargando su vida y garantizando prácticas sexuales seguras. En nuestro país el desabasto lleva 4 años y la crisis de salud pública se hace peor ante la desaparición del Seguro Popular, pues un número considerable de personas con VIH no han logrado acceder al seguro social y por lo tanto, o reciben atención médica gratuita. Según el INEGI, 40.3% de la población que murió por enfermedades relacionadas con el VIH no contaba con afiliación a una institución de salud.

Entre las oportunidades de empleo y la atención qué hay, la serofobia sigue motivando discriminación y exclusión. Las muertes por sida se han incrementado siendo que el 83% de las muertes de 2020 correspondieron a hombres. La UNFPA estima que 1.4 millones de personas viven con VIH en América Latina y que estos casos se concentran en las poblaciones en mayor vulnerabilidad, también estima que a nivel regional, México es el tercer país más afectado con un pico de contagios en 2021 y que la mayor prevalencia se presenta entre hombres que tienen sexo con hombres, población transgénero, usuarios de drogas inyectables así como trabajadoras y trabajadores sexuales.

Así que entre tanto festejo, el grito que se eleva desde esta columna es de protesta: urge atención médica y abasto de terapia antiretroviral para todas las personas portadoras del VIH. Políticos: No se vale ir a tomarse la foto mientras se abandona a un sector importante de la comunidad LGBTTIQ.

Columna de Frida Gómez en SDP Noticias

Foto Mario Jasso

clh

Notas relacionadas

Más del archivo