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Claudia y Xóchitl: mujer contra mujer

En un ambiente en donde la clase política es tediosa, repetitiva, burocrática y machista, se percibe interesante una contienda entre mujeres para la presidencia de la república

Claudia y Xóchitl: mujer contra mujer

Si las cosas siguen como hasta ahora, por primera ocasión en nuestra historia, México podría ser gobernado por una mujer. Claudia Sheinbaum o Xóchitl Gálvez. Cosas de la política, ambas serían candidatas de sus respectivas coaliciones en buena medida por la intervención de AMLO. A Claudia por apoyarla, a Xóchil por descalificarla. No se malentienda esta afirmación. Esto no significa que el destino político de estas dos mujeres esté de manera única e irremediablemente en las manos de AMLO.

La polarización nubla la visión. Desde la trinchera de Xóchitl descalifican y atacan a Claudia diciendo que es la marioneta de AMLO y que sin su apoyo no es nada. Desde la trinchera de la 4T, también descalifican a Xóchitl diciendo que es la candidata de la derecha, de la oligarquía y de ejercer un falso origen indígena. Ambas posiciones son injustas y sobre todo, equivocadas.

Ni Claudia es un simple apéndice de López Obrador, ni Xóchitl está a las órdenes de Claudio X. González. Si por un momento hiciéramos a un lado las descalificaciones, si la maldita política no nublara la vista y tuviéramos un poco de honestidad, veríamos las cualidades de ambas.

Xóchitl viene de una familia indígena del estado de Hidalgo, de niña sufrió todas las penurias de una familia humilde. Su trabajo, carácter y constancia la sacaron adelante. Claudia proviene de una familia que llegó a México huyendo del exterminio y la violencia. En su ADN está el gen de la izquierda.

Las dos son egresadas de la UNAM de áreas duras y de alta exigencia. Claudia es física, Xóchitl ingeniera. Las dos tienen estudios de posgrado. Las dos son profesionistas exitosas en sus áreas; las dos tienen vocación y sensibilidad social.

Claudia y Xóchitl son hijas, madres, abuelas, compañeras, profesionistas, servidoras públicas; en suma, son dos mujeres fregonas separadas por la política y confrontadas por la disputa electoral del próximo año.

En un ambiente en donde la clase política es tediosa, repetitiva, burocrática y machista. Se percibe interesante una contienda entre mujeres para la presidencia de la república; pero que no sea acartonada como la que protagonizaron Delfina Gómez y Alejandra del Moral en el Estado de México.

Xóchitl me decepcionó cuando en una de las discusiones más importantes del Senado, se disfrazó de botarga. Un desplante absurdo, pero no es un hecho de corrupción o un delito. Me gustaría que Claudia fuera más libre y más arriesgada en sus planteamientos. Las dos están bien preparadas, son buenas para el debate y la polémica, pero sobre todo su punto de vista y sus propuestas para los temas de la agenda nacional y de igualad pueden ser diferentes e interesantes.

Si en estos momentos, en la boleta para presidente de la república tuviera que elegir entre estas dos mujeres. Sin duda votaría por Claudia Sheinbaum por congruencia y consistencia; lo cual no me impediría reconocer los méritos y las aportaciones de Xóchitl Gálvez. No quien está en la otra trinchera necesariamente es tu enemigo. Eso pienso yo, ¿usted qué opina? La política es de bronce y de mujeres.

Columna de Onel Ortiz Fragoso en SDP Noticias

Twitter: @onelortiz

Foto Eduardo Díaz

clh

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