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Claudia debería copiarle más a Xóchitl y menos a AMLO

Tiene su propia voz, su propio discurso y le está funcionando

Claudia debería copiarle más a Xóchitl y menos a AMLO

Claudia Sheinbaum está extraviada en el laberinto del lopezobradorismo. Anclada o secuestrada por el culto a la personalidad imperante en el movimiento, la ex jefa de gobierno de la Ciudad de México ha quedado presa en la jaula de la nostalgia lopezobradorista. El galimatías comunicativo se le materializa al quererle hablar a México mientras le habla al presidente de la república. Su campaña se ha vuelto un espejo, cuando debería ser reflector. La dinámica oficialista impuesta por Palacio Nacional se ha convertido para Claudia en una burbuja epistémica de la cual debe escapar.

El problema es la duda y la insistencia en la equivocación. Claudia Sheinbaum debe de entender que para hacer del atributo femenino un argumento, es fundamental la emancipación. Consecuentemente, tendrá que salir de la sinuosidad que le significa el manto protector del líder y reivindicar el ocaso de la falocracia en un país reinado por un machismo anacrónico y ajado desde sus inicios. Apelar a que la mimetización con el liderazgo masculino puede serle redituable es contradictorio y discordante. Recurrir simpatías imitando a un hombre es conspirar contra el feminismo.

Sheinbaum Pardo no necesita de Andrés Manuel López Obrador para promover su imagen. Al contrario. Si Claudia realmente desea fascinar a todos los mexicanos debe prorrumpir de su cámara de ecos. Posteriormente, será imperativo que se distinga de AMLO. No tendrá que ofrecerse como alternativa antitética, por supuesto, pero sí como una opción progresiva. Además, cuenta con el sostén ideológico para hacerlo.

Detrás de Claudia Sheinbaum hay mucho más que una mujer que baila en redes sociales y organiza conciertos. Claudia Sheinbaum es una mujer científica, reconocida por el Premio Nobel de la Paz en 2007. Antes que retratarse con López Obrador, debería hacerlo con Al Gore, con quien fue premiada conjuntamente. O que resalte los logros que se alcanzaron durante su gestión como mandataria capitalina en materia de aplicación de tecnologías modernas e inversión en ciencia e innovación, en cuestiones de movilidad, vigilancia, salud y educación pública.

La campaña de Claudia no podrá apuntalarse si no logran diferenciarse del actual gobierno. Ante el hombre, la mujer; frente al político, la científica. Contra la ignorancia en tópicos como la modernidad y la globalización, el entendimiento del mundo y el bilingüismo. Por otro lado, destacarse y prometer esa continuidad con progreso. Ofrecer el combate frontal a la delincuencia, a diferencia de abrazarla; apostar a las energías limpias y renovables y priorizarlas por encima de las sucias y arcaicas. Transformar la transformación. Ese enfrentamiento al poder será su catapulta.

Y es que resulta absurdo pensar que los atributos del líder como su carisma y popularidad pueden ser transferibles. Replicar a Andrés Manuel no es minarle devociones. Incluso en muchos genera desazón. Es un despropósito pensar que la sombra del nuevo caudillo puede vestir a una mujer. Ha llegado el momento de vencer la maraña paradójica del oficialismo. Ese es el envite: ganar la presidencia sin Andrés o a pesar de Andrés.

Ahí está Xóchitl Gálvez como ejemplo. A ella le sirvió retar al presidente y hablar por sí misma. Porque la hidalguense no habla ni por el PAN ni por el PRI ni por el PRD, ni mucho menos por el triunvirato de mentecatos que dirigen esos partidos. No. Xóchitl tiene su propia voz, su propio discurso. Y le está funcionando. Por consiguiente, Claudia debería copiarle más a Xóchitl y menos a AMLO.

Columna de Humberto E. Cavazos en SDP Noticias

Foto de Gabriel Cabello

clh

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