“¡Sueña! Pero no perjudiques a nadie y no transformes tu sueño en fuga.”
SIR CHARLES CHAPLIN
Hay de fugas a fugas
Por cuanto a las que vulneran la seguridad ambiental, la reciente en Campeche fue negada por la petrolera diciendo que no se trata ni siquiera una pequeña fuga (¿la UNAM entonces se inventó todo?). Niegan una fuga de más de 400 km2. Y ahora se sabe que en junio pasado hubo otra de al menos 200 km2 también en la sonda de Campeche.
Lo de junio lo callaron, lo de este mes, dijeron que se trataba de chapopoteras. Estas existen, claro que sí (así se descubrió Cantarell, por ejemplo). Pero en este caso desafortunadamente no se trató de chapopoteras sino de un accidente que quieren maquillar.
El gobierno no solo oculta información, también miente. No solo contamina, sino que no hace nada para limpiar. No solo tiene una gestión desastrosa, ahora también quiere que las consecuencias de la operación la paguemos los contribuyentes. Y encima, ya se le hizo costumbre.
La decisión y el anuncio
Pemex no estaba del todo boyante cuando López Obrador asumió el poder, era una empresa con problemas. Pero durante el actual régimen, Petróleos Mexicanos se ha ido a una situación fatídica. Su nivel de deuda creció a grado tal que hoy, por cada peso de activo, esta empresa del Estado tiene una deuda de dos pesos; ¡y eso que la presente administración le ha inyectado 772 mil millones de pesos del erario!
Eso no es todo. Octavio Romero anunció ayer algo escandaloso; una decisión que ha tomado el Poder Ejecutivo —en este caso sin siquiera haber sido producto de una modificación del presupuesto federal por parte del Poder Legislativo— y que impactará en el bolsillo de todos los mexicanos (y en la calidad de los servicios, inversión, programas, infraestructura públicas). Lo dicho por el director de Petróleos Mexicanos —después re fraseado por López Obrador— muestra el completo desconocimiento que tienen de la realidad de la petrolera y de las consecuencias que puede tener esta realidad para todos. Su propuesta de “salvamento” se convertiría en uno de los peligros más acuciantes para la viabilidad de la economía del país.
Octavio Romero espetó: “La deuda de Pemex es la deuda del país, van juntas… El presidente ha determinado que ahora las emisiones o refinanciamientos de bonos los haga el ‘ministerio de Hacienda’ de acuerdo con los costos financieros del soberano, y esto le ahorrará mucho dinero al país”.
Pemex de todos los mexicanos
¡Qué engaño más grande! Dar por hecho que Pemex es sinónimo de México y viceversa. Que los errores de quienes conducen esta empresa los debemos pagar todos.
Cierto, Pemex lleva años teniendo pésimos administradores. El mismo Emilio Lozoya, que hoy duerme en prisión, y que se presume defraudó a Pemex con millones de dólares, es ejemplo de ello. De hecho, la deuda de Pemex se incrementó en un 64% durante el sexenio de Peña Nieto, al pasar de 64 mil 332 millones a 105 mil 792 millones de dólares. Mas fue en el 2020 cuando alcanzó su máximo histórico llegando, luego de incrementar la deuda sin control, a ser de ¡113 mil 227 millones de dólares!
Esta se ha reducido un poco del año 2020 a la fecha (a marzo del presente año la deuda era de 107 mil millones de dólares), pero sigue siendo mucho mayor que los niveles del sexenio pasado y muestra que la honestidad quedó perdida en alguna mancha de petroleo de las que dicen no existen en el mar de Campeche.
No lo quieren
Yo no sé quien asesora a López Obrador; o se deja engañar —para él a su vez pretender engañarnos a todos nosotros— o simplemente le ven la cara. En todo caso, sus asesores en el fondo no lo quieren, no lo cuidan. En la mañanera del ayer el primer mandatario aseveró que la paraestatal tiene “finanzas sanas y estables, nada más que está muy difícil convencerlos a ustedes”.
Siento contradecirlo (no por él, si no por lo que significa para los mexicanos), pero una empresa que está apalancada como se encuentra Pemex, con una calificación internacional que asemeja su deuda a “bonos basura”, no tiene “finanzas sanas”. Tampoco estables.
Lo que sí tiene es un problema estructural y de fondo. Y esto es mucho más grave, pues no se trata de un problema de liquidez. Se trata de una empresa que cada día tiene mayores deudas, menos forma de hacerles frente, menor cantidad de sitios de extracción, reducción de su capacidad de refinación y, por si fuera poco, dados los cambios a nivel mundial en temas de medio ambiente y de tecnología, es una empresa que cada día verá disminuido más y más su valor.
Para rematar López Obrador dijo: “siempre ayudamos a Pemex. Pemex tiene que ver con el gobierno de la República… todo lo que se requiera. No tenemos ningún problema porque nosotros no hemos endeudado al país”.
Otra vez la mentira. La fuga abismal en la que la 4t ha puesto al país por cuestiones de endeudamiento existe, es real.
La empresa del Estado
Si gustan, dejemos de lado todo esto que acabo de señalar. Establezcamos otro importante hecho: Pemex es una empresa del Estado y, como tal, debería ser esta quien ayudara al Estado no al revés. Los impuestos de los contribuyentes deberían servir para algún día tener un sistema de salud como Dinamarca, no para seguir ayudando a la pésima administración de una empresa.
Al comparar a Pemex con otras petroleras latinoamericanas, mismo cuando estas cuentan con apoyos gubernamentales, la petrolera mexicana es la peor calificada por Moody’s y Fitch Ratings. La peor calificada de todo el continente.
Para mayor vergüenza, Fitch considera que todos los gobiernos de la región lograron implementar medidas para garantizar su Perfil Crediticio Independiente de sus respectivas petroleras (gaseras), siendo viables a largo plazo. Todas menos México con Pemex.
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Como si los problemas financieros no fueran suficientes, encima la corrupción campea en Pemex (hecho aceptado por el mismo director), la inversión en prevención ha disminuido (lo que eleva el número de accidentes), el huachicol solo se acabó en el discurso…
Sí, en Pemex hay de fugas a fugas; la descomunal sin duda es la financiera. Muestra la incompetencia de la actual administración federal.
Si esta es la herencia que López Obrador le piensa dejar a Claudia Sheinbaum, que se prepare para el impacto en la deuda del país. En el crecimiento de la economía. En la viabilidad del país.
López Obrador considera que los bolsillos de los contribuyentes son fuente eterna de donde brota el dinero para pagar sus malas decisiones gubernamentales.
Columna de Verónica Malo en SDP Noticias
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