De acuerdo con los sondeos realizados por SDPnoticias y MetricsMX, Claudia Sheinbaum lidera aún ampliamente las preferencias ciudadanas para ser la abanderada de la alianza oficialista en 2024, seguida por Marcelo Ebrard, Adán Augusto López, y en un lejano cuarto lugar, el radical diputado Gerardo Fernández Noroña.
Con un penoso 9.8 por ciento de las preferencias electorales, Noroña continúa pavoneándose de pertenecer a lo que AMLO, sus corifeos y el propio legislador entienden con el término “pueblo”. Con el lema de “Noroña es pueblo”, el polémico diputado viaja libremente por todo el país, y cuando ocasionalmente sus instintos aspiracionistas le traicionan, decide viajar al extranjero, sea la bella capital francesa o la Gran Manzana.
Hace un par de días, Noroña, ufano, colgó un video en Brooklyn, Nueva York, enfrente del centro de retención donde permanece recluido Genaro García Luna, y presumió que él está libre, mientras el corrupto ex colaborador de Felipe Calderón yace tras las rejas. ¿Existe alguna razón por la que el diputado haya tenido que aclarar que él no está en prisión?
Noroña está, por tanto, lejos de convertirse en el próximo presidente de México. Millones de mexicanos celebramos que políticos radicales que se nutren de la polarización, del enfrentamiento, de las descalificaciones y de las querellas callejeras permanezcan lejos de ascender a los puestos de decisión política.
El legislador del PT se ha caracterizado por representar a lo más rancio de la izquierda mexicana; una izquierda que mira a Cuba como modelo de desarrollo, que lanza loas a la memoria de Hugo Chávez, que lisonjea a Nicolás Maduro en la Cámara de Diputados, que echa de menos la era soviética, y aún más, que busca profundizar la división nacional mediante constantes referencias al “clasismo y racismo” que invade – según nos dice- a todos los mexicanos que repudian su visión y proyecto de nación.
En adición, su paso por la Cámara de Diputados, en representación de la circunscripción de Iztapalapa, distará de ser recordado por las contribuciones del legislador al debate de las ideas o de la formulación de propuestas de ley, sino por su histrionismo desmesurado y por su defensa a ultranza de una visión de Estado lejana de convenir a los intereses de México.
Como he señalado, Gerardo Fernández Noroña no será presidente de México. Se encuentra fuera del círculo inmediato de AMLO y lejos de la cúpula morenista. Lo anterior, sumado a su creciente distanciamiento con Claudia Sheinbaum (hace algunos días se burló de la ex jefa de Gobierno tras el evento vacío en la Ciudad de México) lo posicionan como un candidato en los márgenes, cuya supervivencia política dependerá de lo que haga el PT a nivel nacional y de los enfrentamientos que tenga el legislador con adultos mayores en las calles o con ciudadanos de a pie en los aeropuertos.
Mientras Noroña pasea por Nueva York tras un cómodo viaje en primera clase (propio de un hombre del “pueblo”) sus números descienden inexorablemente hasta ubicarse en el sótano de las preferencias electorales. Muchos nos regodeamos. Como reza el refrán mexicano… el sol (o Noroña) entre más lejos… mejor.
Columna de José Miguel Calderón en SDP Noticias
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