El sarampión, el infarto y esa portada
Más que un libro de descalificaciones, mentiras y violaciones a la ley electoral, AMLO debiera escribir uno sobre las mejores loncherías y puestos de tacos, tamalitos y antojitos: lla realidad de la nación.
Dentro de esa muy preocupante realidad destaca el incremento de sarampión en México —igual que está sucediendo en otras partes del mundo, aunque por otras razones— y la necesidad de tomar las medidas gubernamentales adecuadas para ponerle un alto en seco. Y es que el sarampión es SUMAMENTE dañino para el organismo y puede llegar a ser mortal.
Pero bajo el nacionalismo de Morena, el preguntar: “¿en qué se utiliza el dinero que debía haberse destinado al sector salud?”, se considera herejía. Se llegó a la barbarie de decir que los niños enfermos de cáncer confabulaban contra López Obrador, la víctima eterna de Palacio…
La portada
En el mismo grado en que se ha deteriorado el cumplimiento con los esquemas de vacunación para los menores de edad en el país, se ha incrementado el ego del presidente y el culto a su personalidad. Basta ver la portada del libro “¡Gracias!”; una imagen bien, pero bien narcisa, para Don Narciso.
Escrito plagado de rencores y de una visión maniquea de la historia reciente de nuestro país. Allí muestra con claridad el porqué Gabriel Zaid lo llamó ‘el maestro del insulto’.
López Obrador cree que con invocar los otros datos o denostar a todo aquel que no piensa cómo él, las cosas quedan saldadas. Peor aún, considera que con eso soluciona los problemas que su régimen ha generado. No es así. El botón de muestra lo anteriormente descrito en materia de inversión para vacunas que nunca llegó.
El infarto
En ese libro digno de egoteca, López Obrador sostiene que el infarto que sufrió en el 2013 se debió a la reforma energética impulsada en el sexenio peñista. “…Fue en buena medida la causante del infarto que padecí hace 10 años”.
Las cosas como son: su infarto se debió a sus malos hábitos; a falta de ejercicio y a que no cierra la boca y traga todo el rato. A una vida desaseada y llena de resentimientos.
Ahora bien, si alguien ha ocasionado más de un infarto es él. Como los más de uno que le provocaron a la UNAM, cuando malandros que él azuzaba, que se decían estudiantes, pusieron de cabeza a la casa de estudios. O bien, a los comerciantes que perdieron todo cuando él y su protesta por meses cerraron Reforma. O como hoy, los tantos y tantos infartados por su culpa al carecer de los mínimos que el Estado debe proveer.
Y hablando de mínimos: qué bueno que ya sabe que “el estrés y la hipertensión matan”. Falta que aprenda que la depresión y las visitas al psicólogo no son “exquisiteces de los pequeños burgueses”. La depresión mata también.
Nuestro país ocupa el 16º lugar en el mundo con más personas con depresión. La OMS señala que, si no se atiende esta problemática, en 2030 será la primera causa de discapacidad entre la población. La primera, señoras y señores.
Giros de la Perinola
1.- Más que un libro de descalificaciones, mentiras y violaciones a la ley (en especial a la electoral, dados los tiempos en que se dio a conocer), López Obrador debiera haber escrito un libro sobre las mejores loncherías y puestos de tacos, tamalitos y antojitos de la República. Probablemente eso sí retrataría la realidad de la nación.
2.- Las enfermedades del corazón (sin tomar en cuenta los paros cardiacos) y las diabetes mellitus son las principales causas de muerte para personas entre los 45 y 65 años de edad en México. Usualmente van ligadas a una mala alimentación, pésimos hábitos de nutrición y de ejercicio.
3.- La primera causa de muerte entre nuestros jóvenes (de 15 a 35 años de edad) es haber sido asesinados. Pero el obradorismo dice: “no me importa que no les guste la política de abrazos, no balazos”; esta seguirá.
4.- La narración que hace AMLO de su infarto muestra un rompimiento con Enrique Peña Nieto al llamarle traidor a la patria. Es parte del ataque de Morena a Xóchitl y la alianza que la cobija.
Columna de Verónica Malo
Foto: Especial
cdch
Archivo histórico