La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió el pasado 9 de julio, con tres votos a favor y dos en contra, que la elefanta Ely permanecerá en el Zoológico de San Juan de Aragón, en la Ciudad de México, descartando su traslado a un santuario. La demanda interpuesta por la activista Susana Ramírez Terrazas reclamaba que el paquidermo vivía en condiciones de aislamiento y trato inadecuado; sin embargo, la Corte consideró que no hubo pruebas contundentes de maltrato o riesgo a su salud.
Ely, quien llegó al zoológico en 2012 tras ser rescatada de un circo, ha sido llamada en medios como “la elefanta más triste del mundo” por mostrar signos de estrés, como golpearse la cabeza contra los muros y episodios de coprofagia. Aun así, la Corte consideró que las acciones emprendidas por el zoológico —ampliación de su hábitat, compañía con otras elefantas y atención médica diaria— eran suficientes para garantizar su bienestar actual.
Un entorno que busca imitar su hábitat natural
Desde 2023, la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema) amplió el recinto de Ely en alrededor de 3 500 m², sumados a los casi 7 000 m² que ya tenía. Este espacio cumple y supera estándares internacionales para elefantes cautivos, permitiéndole moverse entre zonas con sombra, tomar baños de lodo, dormir en casas especiales con piso acolchonado y recibir cuidados médicos especializados, incluidas terapias láser para su patita afectada.
Además, en junio de 2023 llegaron “Gipsy” y luego “Annie” para conformar una pequeña manada con Ely, proceso que tardó cerca de 10 meses en consolidarse, pero que ahora les permite convivir día y noche.
El debate sobre bienestar animal y cautiverio
Los defensores de los derechos de los animales lamentan el fallo y señalan que, aunque el lugar ha mejorado, un zoológico nunca podrá suplir las necesidades completas de un elefante, ni física ni emocionalmente. Expertos en comportamiento animal coinciden en que la estimulación ambiental debe renovarse constantemente, para evitar estereotipias y ansiedad, y recalcan que, incluso en recintos amplios, no se recrean por completo los desafíos de la vida salvaje.
Mientras tanto, hay países que han llevado a sus elefantes de zoológicos urbanos a reservas más extensas. En Australia, por ejemplo, se reubicaron ejemplares a hábitats abiertos de más de 21 hectáreas para favorecer su comportamiento social y desarrollo físico.
Qué sigue para Ely
Aunque el litigio legal intentaba el traslado a un santuario en Brasil, esa vía quedó cerrada con la sentencia de la Corte. No obstante, la resolución implica la suspensión definitiva del amparo, y ordena continuar evaluando y reforzando las condiciones de vida de Ely dentro del zoológico.
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